Áurea Vázquez Rijos. (GFR Media) (semisquare-x3)
Áurea Vázquez Rijos. (GFR Media)

Pese a que el juez federal Daniel Domínguez dijo en la mañana de hoy, miércoles, que esperaba que “el caso termine hoy”, en cuanto a la presentación de testigos y pruebas en el juicio por el asesinato de Adam Anhang, la realidad fue que una de las acusadas, Áurea Vázquez Rijos, se sentó a declarar para defenderse en corte de las acusaciones.

La viuda de Anhang está acusada de encabezar una conspiración con su hermana Marcia Vázquez Rijos y su excuñado, José FerrerSosa, para contratar a Alex Pabón Colón para que asesinara al empresario canadiense.

El hecho de que se terminara la presentación de evidencia no significaba que el jurado produciría un veredicto de inmediato, pues después se le brindarían instrucciones al jurado para que entonces se retiraran a deliberar.

La fiscalía terminó la presentación de su prueba de cargo el viernes de la semana pasada con 23 testigos.

El turno de la defensa comenzó el lunes. El primer testigo fue el perito Brandon Manzo, pero el juez lo descalificó cuando dijo que sólo podía especular sobre lo que le iban a preguntar.

El segundo testigo de la defensa fue Ferrer Sosa, quien renunció a su derecho a guardar silencio y se sentó en el banquillo para asegurar que nunca participó de la alegada conspiración.

También aseguró que unos correos electrónicos presentados en sala, sobre un dinero que Áurea y Marcia estaban buscando para darle, se trataba del repago de un préstamo de $15,000 que les había hecho en el 2005.

Hoy, la defensa de Áurea sentó a la doctora Beatriz del Valle, quien es especialista en medicina de rehabilitación.

Aunque no recordaba a Áurea, leyó un expediente médico para hablar de la atención que le brindó en el Hospital Auxilio Mutuo el 14 de octubre de 2005, por las secuelas de un trauma que había sufrido en la cabeza. Áurea recibió un golpe del mismo asesino de Anhang en la noche del 22 de septiembre de 2005.

Del Valle indicó que Áurea tenía morada el área del golpe, mostraba dolor al tocarla en la parte alta de la espalda, caminaba con dificultad, mostraba disminución en la fuerza de las extremidades del lado derecho y tenía también dificultad en el movimiento de las articulaciones.

“Luego de haber sido examinada, se le brindó un plan de tratamiento para terapia física”, sostuvo Del Valle.

Señaló que se le recetaron varios medicamentos, le ordenaron un plan de tratamiento y la mandaron a un neurólogo y a un psiquiatra. Además, le recomendó el uso de un andador.

Una vez que terminó el interrogatorio,  el juez planteó al jurado que esperaba que el caso terminara hoy.

Luego, confirmó con el abogado de Ferrer Sosa, Ovidio Zayas, si tenía listo a su testigo para la tarde, a lo que contestó que sí.

Se trataba de Rafael Ferrer García, padre de Ferrer Sosa, cuya participación fue objetada ayer por la fiscalía debido a que el hombre ha estado presente en la sala durante 13 días del juicio.

Zayas argumentó que solamente quiere que Ferrer García confirme que su hijo había recibido una herencia de $20,000 y que la usó para hacerle el préstamo a la familia de Áurea.

Domínguez dijo esta mañana que acogió una de las recomendaciones de la fiscalía, de que se le permita declarar haciéndole la salvedad, al jurado, de que Ferrer García había estado presente en la sala.

Anhang fue asesinado en San Juan en septiembre de 2005 cuando salía de un restaurante con su aún esposa, Áurea Vázquez Rijos, de quien se estaba divorciando. 


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