Marcia Vázquez Rijos hoy en el Tribunal Federal del Viejo San Juan. (semisquare-x3)
Marcia Vázquez Rijos hoy en el Tribunal Federal del Viejo San Juan. (Gerald López Cepero)

El destino de Áurea Vázquez Rijos, Marcia Vázquez Rijos y José Ferrer Sosa quedó hoy en manos del jurado federal que se retiró a deliberar su veredicto.

El jurado estará deliberando hoy hasta las 7:00 p.m. y continuará mañana labores desde las 9:00 a.m.

Después de comenzar las deliberaciones a eso de las 5:00 p.m., el jurado había enviado dos cartas al juez federal Daniel Domínguez.

En una de ellas, avisaban que si las deliberaciones continuaban mañana, tres miembros del jurado solicitaba que se hicieran los arreglos de hospedaje.

Con unos 15 a 20 minutos de diferencia, a eso de las 5:05  p.m., la segunda carta indicaba que se quedarían deliberando hasta las 7:00 p.m. y que continuarían mañana a las 9:00 a.m.

Entonces, solicitaban que se le enviara comida, en particular a una de las integrantes del jurado que está embarazada.

“No hay garantías de que se quedarán… pero eso es lo que tenemos hasta ahora”, dijo el juez Domínguez, quien había llamado a los abogados y fiscales a la sala para informales las notificaciones del jurado.

Acto seguido, todos abandonaron la sala menos Áurea, quien se quedó en la mesa de la defensa conversando con su abogada, Lydia Lizarríbar.

El juez Domínguez impartió en la tarde las instrucciones a los siete hombres y cinco mujeres que integran el jurado para guiarlos en su evaluación de toda la prueba que desfiló en la sala y así determinar si los acusados con culpables o no de los cargos imputados.

En particular, Domínguez explicó que Áurea será juzgada por dos cargos del pliego acusatorio original que sometió la fiscalía federal el 4 de junio de 2008 y no por el pliego enmendado de 2013, que añadía dos cargos adicionales en relación a la alegada conspiración para el “asesinato por encargo” de su esposo Adam Anhang.

El primer cargo aborda la alegada conspiración de Áurea con el asesino confeso Alex Pabón Colón. El segundo cargo es sobre el uso de un elemento del comercio interestatal -el teléfono- como parte de la conspiración de la comisión de un delito para obtener algo de valor.

Domínguez explicó que la razón para honrar el pliego original para Áurea solamente se debe a que ese fue el acuerdo con el gobierno de España para que Áurea fuera extraditada a Puerto Rico.

Ese pliego original no menciona por nombre a Marcia y Ferrer Sosa, sino solamente que se limita a hablar de dos personas “conocidas por el Gran Jurado”.

En cambio, Marcia y José Ferrer Sosa serán juzgados por el segundo cargo incluido en el pliego acusatorio del 15 de agosto de 2013 en relación a la alegada conspiración.

Asimismo, Domínguez se aseguró de dejar fuera de la lectura del pliego acusatorio las referencias al hermano de Áurea, Charbel Vázquez Rijos, quien enfrenta un cargo de perjurio ante un Gran Jurado federal, pero que se verá en un juicio separado en una fecha futura.

Entonces, Domínguez procedió a leer las alegaciones en cada uno de los pliegos acusatorios.

“El objeto de la conspiración era contratar al acusado Alex Pabón Colón para asesinar a Adam Joel Anhang Uster, el esposo de la acusada Aurea Vázquez Rijos, para asegurar ganancia financiera”, indica parte del pliego acusatorio leído por el juez.

Domínguez también les advirtió en cuanto a la forma en que deben sopesar los testimonios y piezas de evidencia, a la luz de las leyes aplicables.

De igual manera, dejó en sus manos la credibilidad que le adjudicarán a cada testigo que haya desfilado por la sala.

Les recordó que no deben tomar en contra de Marcia el hecho de que no haya declarado como testigo a su favor, mientras que lasdeclaraciones hechas por Áurea y Ferrer Sosa deben tener el mismo peso que los demás testigos en el juicio.

También les advirtió que deben tomar en consideración que cualquiera de los testigos pudiera tener algún interés en el resultado del caso y mencionó que les corresponde a ellos adjudicar la credibilidad, tomando en cuenta que algunos de ellos recibieron beneficios por declarar, en acuerdo con las autoridades federales.

Asimismo, les habló de las diferencias entre evidencia directa, como la de un testigo, y la evidencia circunstancial, que es indirecta y que su propósito es ayudar a entender otras piezas de evidencia.

De igual manera, les recordó que las preguntas y argumentaciones de los abogados no son evidencia, mientras que los jueces pueden hacer preguntas, pero estas no se deben interpretar como una posición sobre el caso que influencie en su deliberación.

En relación a este último tema, previamente el juez había retirado del récord una pregunta que le había hecho al hermano de Jonathan Román Rivera, Ángel Marcano Rivera, en cuanto a si estuvo contento cuando recibió la carta de cobro de Pabón Colón, pues se trataba de prueba exculpatoria para su hermano.

Ese intercambio, provocó que la defensa de Marcia sometiera una moción de juicio nulo. El juez la denegó porque retiró la pregunta de cualquier consideración.

De la misma forma, Domínguez les instruyó la forma en que deben tomar en cuenta las declaraciones contenidas en los correos electrónicos mostrados como evidencia en la sala, porque incluían expresiones de una persona que no está acusado. Les dijo que se toman en cuenta sólo en contexto con lo que contestó uno de los acusados.

“La pregunta que se tienen que hacer ustedes (jurado) es si el gobierno (la fiscalía) ha logrado probar más allá de duda razonable cada uno de los cargos radicados en este caso”, afirmó Domínguez.

Atraso por declaraciones

Las instrucciones fueron impartidas a partir de las 11:30 de la mañana, después de conversaciones de los abogados y fiscales con el juez en sala y en su oficina.

El repaso de los documentos por las partes duró por más de dos horas.

Pero el consenso sobre las instrucciones al jurado se atrasó por diferencias en cuanto al uso de unas declaraciones que hizo el licenciado Nicolás Nogueras cuando era abogado de Áurea.

Se trató de unas mociones sometidas por Nogueras en el tribunal federal en representación de Áurea.

Para mayo de ese año, Nogueras avisó al tribunal que Áurea vendría a Puerto Rico para deponer en la demanda civil contra la familia de Anhang, para que le pagaran lo que establecían las capitulaciones matrimoniales.

En la moción, Nogueras indica que Áurea vendría para finales de agosto, sin mencionar que estaba embarazada.

Luego, ese mismo mes, somete otra moción “urgente” indicando que informes de prensa aludían a que Áurea era considerada como sospechosa por las autoridades federales en relación al asesinato de Anhang y que ya tenían al supuesto asesino arrestado.

La moción entonces plantea las dificultades para viajar a la ila por recomendación del médico, debido a alegadas complicaciones de salud en su embarazo de gemelas.

Pero el fiscal federal José Ruiz destacó que por el tiempo de embarazo ofrecido por Nogueras quedaba expuesto que la fecha ofrecida anteriormente para viajar coincidía con el noveno mes de embarazo o fecha del parto.

“Estaba usando como excusa a sus bebés todavía sin nacer”, sostuvo Ruiz durante sus argumentos finales ayer.

En la discusión de hoy, Ruiz insistía en que era un elemento importante para probar la “conciencia de culpa” de Áurea, junto con otras evidencias mostradas en la sala.

Por su parte, la abogada de Áurea, Lydia Lizarríbar, expresó que Ruiz aplicó esas declaraciones para proyectarle al jurado que esas declaraciones de Nogueras representaban que Áurea tenía conocimiento.

“El tribunal tiene la discreción de aceptarlo o rechazarlo… yo lo estoy aceptando”, sostuvo Domínguez. 

“Lo que quiero es evitar el equipaje adicional… no es que no es evidencia directa, sino circunstancial que se puede usar”, agregó el juez, indicando que solamente se podían usas esas declaraciones para el aspecto de la alegada “conciencia de culpa”.

Señaló que las mociones radicadas por un abogado ante el Tribunal Federal consisten en la manera más formal de una declaración, pero que se le instruiría al jurado que se tomen solamente como una declaración del abogado y no emitida necesariamente por la acusada.

Poco público

A diferencia de los últimos tres días de juicio, esta mañana no había que hacer turno para entrar antes de que se abriera la sala del juez Domínguez.

Para las 10:00 de la mañana, además de periodistas, en el banco del público había un matrimonio que lleva días asistiendo al juicio, la jefa de la fiscalía federal Rosa Emilia Rodríguez, el padre de Anhang -Abraham Anhang-, dos amigos del canadiense y el padre de Ferrer Sosa.

Cinco de las ocho bancas y un puñado de sillas permanecían vacías.

Ya nadie más se sentará a testificar en este caso, mientras que los fiscales y abogados de la defensa ya no tendrán que hablarle más al jurado en público.

Todo se trataba esta mañana de un largo trámite procesal y, sencillamente, esperar minutos, horas o quién sabe hasta días.

Para que sea un veredicto de culpabilidad, tiene que ser unánime para el jurado de 12 personas.


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