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El condominio Santa Teresa, en Miramar, donde ocurrió el incidente. (Vanessa Serra Díaz)

La exjuez María Inés Cartagena Colón, madre del fenecido abogado Carlos Javier Cotto Cartagena, presentó en el Tribunal de Primera Instancia un entredicho provisional e injunction preliminar y permanente para evitar que el Negociado de Ciencias Forenses decomise artículos recolectados al momento de la muerte de su hijo.

En la demanda presentada el viernes 5 de octubre, Cartagena Colón indica al tribunal que el negociado insiste en decomisar el inventario recolectado y las pertenencias del abogado, de 42 años, a pesar de que miembros de la familia informaron a esa entidad que se proponían contratar un patólogo forense independiente como parte de una nueva investigación que pretenden promover.

Esa investigación comprende “el análisis científico de dichos artículos, particularmente la vestimenta del licenciado Cotto”, señala el documento presentado al TPI.

Con este recurso la familia sostiene, ante todo, que si se decomisan esos artículos podría ocasionarse un daño catastrófico e irreparable, de ahí que se radique el entredicho preliminar, que es un recurso judicial que puede atender el asunto con premura.

“Permitir que el negociado pueda decomisar la vestimenta que el licenciado Cotto llevó puesta el día de los hechos, causaría un daño inmediato e irreparable a la peticionaria (Cartagena Colón) y demás familiares del occiso”, menciona el recurso judicial presentado por la familia. “Tal actuación impediría que los familiares pudieran realizar pruebas científicas independientes de la ropa y demás artículos encontrados”, añade.

En la solicitud de entredicho provisional, la madre del fenecido sostiene que el decomiso de la ropa que vestía su hijo impediría, por ejemplo, “analizar si tiene rastros de sangre de terceros, fluidos y/o tejidos que ayuden a responder muchas interrogantes” y por lo tanto, “se destruya piezas de evidencia importantes en el esclarecimiento de la lamentable y sospechosa muerte del licenciado Cotto”.

Aunque inicialmente la Policía sospechó que el abogado fue víctima de una muerte violenta el pasado 21 de septiembre, posteriormente el Estado teorizó que su muerte fue un accidente desgraciado al caer de la azotea del edificio Santa Teresa. Esta muerte generó, además, muchas especulaciones debido a que Cotto Cartagena era un potencial testigo de defensa en el caso contra Aurea Vázquez Rijos, quien días después de la muerte del abogado resultó culpable del asesinato de su esposo Adam Anhang Uster.

En el recurso judicial, la madre del abogado cuestiona también los motivos para que Ciencias Forenses removiera algunos órganos, tejidos y partes del cuerpo de su hijo.

“Resulta evidente que para la nueva investigación forense que se pretendeiniciar, todos los órganos, tejidos y/o partes del cuerpo del licenciado Cotto Cartagena son de vital importancia”, señala el recurso presentado por el abogado Giancarlo Cartagena Avilés.

En entrevista telefónica con El Nuevo Día, José Cotto Cartagena, hermano del occiso, dijo que la familia tiene razones para desconfiar de la investigación oficial. Dijo que, por ejemplo, se enteró que no se ocupó la cerradura del condominio en Miramar, que supuestamente forzó su hermano tras percatarse que no tenía la llave para entrar, según una de las versiones oficiales. 

“Allí ya cambiaron la cerradura y la botaron”, lamentó.

El hermano del fallecido abogado también mostró preocupación porque los investigadores forenses supuestamente no tomaron huellas de la puerta ni de la azotea. Tampoco ocuparon la ropa del fiscal que lo encontró muerto en la acera. 

“Sé que no hicieron varias cosas, que me hace desconfiar porque tengo que pensar dos cosas: o fue por incompetencia o por falta de recursos del negociado. Entonces, cualquiera de las dos, a mí no me funciona porque yo lo que quiero es saber qué pasó con mi hermano”, recalcó.

El Nuevo Día supo, por otra parte, que inicialmente las autoridades no retuvieron para análisis la ropa que vestía la abogada dueña del apartamento en el que pernoctaba Cotto Cartagena cuando apareció muerto justo frente a ese edificio residencial y que fue la familia del occiso la que insistió en que se ocupara. Tampoco se  tomaron muestras en el vehículo del abogado y apenas han entrevistado a dos personas de las que compartieron con Cotto Cartagena las horas antes de su muerte.

El abogado fue el testigo estrella del juicio estatal que se dio en 2007 por la muerte del empresario canadiense Adam Anhagn. 


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