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José Ferrer Sosa. (Xavier J. Araújo Berríos)

En la continuación del juicio federal por el asesinato del canadiense Adam Anhang, hoy la fiscalía asumió la posición de sembrar dudas en el testimonio del acusado José Ferrer Sosa, al exponer contradicciones con declaraciones que le hizo en el pasado a las autoridades. 

Ferrer Sosa está acusado de participar, junto con su exnovia Marcia Vázquez Rijos, en una conspiración que la fiscalía alega que encabezó Áurea Vázquez Rijos para el asesinato por encargo de su esposo.

Ayer, Ferrer Sosa se sentó sorpresivamente en el banquillo de los testigos y negó haber participado en la alegada conspiración.

A través de varias preguntas hoy, el fiscal federal José Ruiz intentó sembrar dudas sobre la credibilidad Ferrer Sosa ante el jurado.

La primera contradicción que le confrontó fue que ayer Ferrer Sosa dijo que Anhang era el dueño del Pink Skirt y que, incluso, el canadiense le había prometido que se lo iba a dar para que se quedara con el local, pero que en la tarjeta de presentación de Áurea, ella figuraba como la dueña. 

Más tarde, a preguntas de su abogado, dijo que siempre pensó que era de Anhang, por ser la persona que “puso el dinero”, mientras que si Áurea también se hacía llamar la dueña se debía a que era la esposa del canadiense.

Pero Ruiz lo confrontó con declaraciones hechas en una entrevista con el FBI en el 2008, en las que indica que Ferrer Sosa dijo que la dueña del negocio era Marcia (hermana de Áurea).

En esa misma entrevista no pudo precisar con certeza lo que había hecho la noche del 21 de septiembre de 2005, fecha en que la fiscalía alega que se realizaron las reuniones de los tres acusados con Alex Pabón Colón (asesino confeso), para acordar el asesinato de Anhang.

“Indiqué que pude haber hecho la compra (de abastos para el Pink Skirt)”, sostuvo Ferrer Sosa.

“Recuerda que le preguntaron por el 22 de septiembre de 2005”, cuestionó Ruiz, en referencia a la fecha del asesinato de Anhang.

“No me acuerdo bien”, declaró Ferrer Sosa.

Entonces, el fiscal le preguntó si en la entrevista contestó primero que nunca había ido esa noche el negocio, pero que cuando lo confrontaron con declaraciones de otras personas de que sí lo habían visto allí, dijo que sí pudo haber ido a comprar drogas en el Viejo San Juan.

“No me acuerdo bien de la entrevista, porque fue en el 2008, pero pienso que sí dije eso”, contestó Ferrer Sosa.

En otro momento de su testimonio de hoy, Ferrer Sosa reconoció que él, Áurea y Marcia fumaban marihuana. El testigo reconoció que se la había comprado en algún momento a Pabón Colón, pero negó que lo haya compartido con las coacusadas.

A preguntas del fiscal, también reconoció que chocan las versiones ofrecidas en cuanto a su turno de trabajo en el Pink Skirt.

Ayer en su testimonio dijo que su turno de trabajo en el negocio era durante las mañanas, pero según las notas del agente José Miranda, quien fue el policía que investigó el asesinato de Anhang - Ferrer Sosa le dijo el 23 de septiembre de 2005 que su turno era de 8:00 pm a 1:00 a.m.

En ese momento y en otras ocasiones contestó que no recordaba lo conversado durante la entrevista con Miranda, que tuvo lugar en el hotel Regency del Condado.

Ferrer Sosa dijo que fue llevado allí para buscar el vehículo de Áurea, un Porche Cheyenne, por instrucciones de la madre de ella, Carmen Rijos.

En cambio, las notas de Miranda indican que Ferrer Sosa manifestó que fue Marcia quien mandó a buscar la guagua.

A preguntas del fiscal, Ferrer Sosa reconoció que llegó al lugar sin tener las llaves del vehículo.

“Iba a pedir por las llaves en Regency”, dijo Ferrer Sosa.

“¿Sabía que alguien las había dejado allí?, le preguntó Ruiz.

“La guagua estaba allí”, respondió Ferrer Sosa.

En cambio, dijo que cuando fueron a buscar el BMW de Anhang en La Cochera, más tarde, sí tenían las llaves, pero que desconocía quién se las había dado a Charbel Vázquez Rijos, hermano de Áurea.

Los fiscales no lo confrontaron con las declaraciones de otros testigos, quienes plantearon a principios del juicio que Charbel llevó a Ferrer Sosa en el BMW al hotel Regency.

Mientras, Ruiz sí presionó a Ferrer Sosa sobre las razones que tenía para pensar que Anhang iba a dejar que se quedara con el Pink Skirt.

“Usted era el cocinero… ¿Así que le prometieron el Pink Skirt por encima de la gerente Edna Sánchez y sobre los demás que trabajaban en el Pink Skirt?”, le preguntó Ruiz, con un tono de sarcasmo en su voz.

“Sí”, dijo Ferrer Sosa.

Durante la mañana de hoy, fue interrogado nuevamente sobre su versión de unos correos electrónicos presentados en sala entre varias personas, incluyendo los tres acusados.

El testigo reconoció que la dirección electrónica en varios de los e-mails era de Marcia. Sin embargo, sostuvo que no recordaba haberle dicho a Marcia varias expresiones que ella le atribuye en esos mensajes.

En uno de los mensajes, en el 2007, Marcia indica: “José en una me dijo que me fuera, que estuviera más lejos que cerca, las cosas están calientes”.

En otro mensaje, Marcia le escribe a Áurea: “Imagínate el papá (de Ferrer Sosa) le dijo que si estaba conmigo y se casaba conmigo, lo iba a desheredar”.

También desmintió haber participado en la redacción de un resumé que Marcia le envió a la madre de Ferrer Sosa, en el que se mencionaban puestos de trabajo y fechas que no eran ciertas.

En otros correos electrónicos se alude a unas donaciones de $500 para Ferrer Sosa. Ayer dijo que se debía a que le había prestado $15,000 a Rijos y que el acuerdo era que se lo pagaran a plazos de $500 mensuales.

El lunes también dijo que el término “donación” era una forma de pedirle de vuelta el dinero.

“Lo vi como que les doné a ellos para que estuvieran bien, así que no les iba a pedir ‘dame dinero, dame dinero’… Al no pedirlo así, se lo pedí como una donación”, dijo Ferrer Sosa.

Hoy dijo que se debía a que “le presté los chavos sin intereses. Le prestaba chavos a otras personas con intereses, pero a ella no le cobro intereses. Así que lo veo como una donación. Por eso es que hablo así”.

El dinero provenía de una herencia de $20,000 que recibió de su abuelo cuando murió. No obstante, hoy reconoció que ayer se equivocó al indicar que confundió el nombre completo de su abuelo con el de su padre y que también se equivocó con la fecha en que había muerto.

Su abogado Ovidio Zayas presentó certificados de defunción del abuelo y el certificado de nacimiento del padre para evidenciar la corrección.

Luego, Ruiz se basó en ese documento, expedido hoy mismo, para hacerle su última pregunta: “¿Supo de la fecha de muerte de su abuelo hoy cuando fue al Registro Demográfico?”

“Sí”, afirmó Ferrer Sosa.


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