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El exalcalde de Guaynabo no hizo su alegato

La defensa del exalcalde de Guaynabo Héctor O’NeillGarcía solicitó un plazo de diez días para presentar su alegato de culpabilidad o no culpabilidad.

En la sala 602 del Tribunal de Primera Instancia de Bayamón, la vista de lectura de acusación contra el exalcalde duró hoy menos de cinco minutos. El equipo de defensa, compuesto por los licenciados Harry Padilla y Melanie Carrillo, dio por leído el pliego acusatorio, y la jueza Janette Perea citó a las partes para el 28 de junio, fecha en que arrancará el juicio.

“Las reglas de procedimiento establecen que todo acusado de delito tiene derecho, en el acto de lectura de acusación, a solicitar el término de diez días, y eso es normal. En toda mi vida profesional siempre los he pedido”, indicó el licenciado Harry Padilla en un aparte con la prensa.

O’Neill García enfrenta siete cargos por violentar la Ley 54 de prevención e intervención con la violencia doméstica en su modalidad de maltrato y agresión sexual, por aprovecharse de su posición para obtener beneficio sexual en violación a la Ley de Ética, por posesión de material obsceno, exposición deshonesta y acoso sexual en el empleo.

El exfuncionario de 72 años -nacido el 20 de junio de 1945- se expone a una pena de 25 años de cárcel. Ante preguntas sobre se está materializando un proceso de negociación entre las partes, Padilla no negó que pueda surgir esa posibilidad.

“Nunca niego cosas. Nunca reniego diálogos. Pero la realidad es que estamos preparados todo el camino para resolver el proceso”, manifestó.

Los fiscales especiales independientes Leticia Pabón y Guillermo Garau tienen una reunión pautada con la defensa para la semana que viene. A su salida de sala, Garau reconoció que, en efecto, solicitar el término de diez días se trata de un procedimiento usual en los tribunales, y dejó claro que, al momento, no ha recibido “ningún tipo de oferta de transacción” por parte de la defensa.

Mientras, O’Neill García esperaba frente a los elevadores. Casi sin musitar palabras, con una sonrisa a medias que a veces le aparecía en el rostro, el acusado asintió cuando le preguntaron si se encontraba tranquilo, y dijo que no haría expresiones políticas, administrativas, ni de cualquier otra índole. Su hijo lo acompañaba.

En la tarde del pasado 3 de mayo, O’Neill García renunció sorpresivamente a su derecho a vista preliminar, luego de que testificara parcialmente una de sus alegadas víctimas, una policía municipal con la que supuestamente tuvo una relación amorosa que se tornó violenta, y con quien transó una demanda por acoso sexual.

“Al año de empezar la relación, se tornó violenta. En ocasiones me golpeaba y me obligaba a tener relaciones, aunque yo no quisiera”, relató la testigo, entre lágrimas. Dijo que le tenía “terror” a O’Neill, que era un hombre muy poderoso, que aguantó la relación por temor a perder su empleo. “Yo no quiero verlo, honorable, por favor”, dijo la mujer, quebrada en llanto.

Ante la decisión de O’Neill García, la jueza Sariely Rosado Fernández encontró causa para juicio por los siete cargos que pesaban en su contra.


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