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Centros de tratamiento catalogan información presentada como falsa y discriminatoria (horizontal-x3)
Hogar CREA demandó por libelo, calumnia y difamación a los autores del informe “Humillación y abusos en centros de ‘tratamiento’ para uso de drogas en Puerto Rico”. (GFR Media)

El juicio por la demanda que Hogar CREA presentó contra la organización de reducción de daños en el consumo de drogas Intercambios Puerto Rico continuó esta tarde en el tribunal de San Juan con testimonios que evidenciaron la diferencia de filosofías entre ambas organizaciones en cuanto a la atención de adictos.

Hogar CREA demandó por libelo, calumnia y difamación a Intercambios PR, y a los psicólogos Rafael Torruella, director de la organización, y a la psicóloga social Débora Upegui-Hernández, por la publicación de la investigación “Humillación y abusos en centros de ‘tratamiento’ para uso de drogas en Puerto Rico”. El informe de carácter científico describe como una violación de derechos humanos, civiles y de pacientes prácticas empleadas en algunos centros residenciales de tratamiento de adictos, entre los que se menciona a Hogar CREA, así como a otras organizaciones cristianas.

Para sostener su alegación de que la información difundida y discutida en internet y en medios radiales es falsa, el abogado de la parte demandante sentó en el banquillo de testigos al psicólogo Miguel Rivera Rentas, quien reconoció que existe la llamada terapia de confrontación como parte de la metodología de transformación de CREA.

Esta terapia es descrita en la investigación como una que “no está basada en evidencia científica y promueve la humillación y degradación del usuario con el fin de ‘re-educarlo’ y que consiste en “estar sentado en un pequeña silla en el medio de un cuarto y ser humillado mientras te insultan los compañeros que están ‘limpios’”. 

El psicólogo Rivera Rentas explicó que “lo que se busca es que la persona (el participante) pueda entender sus dificultades y sus debilidades y las personas (los demás participantes) les hacen las observaciones para que pueda cambiar dentro de la comunidad terapéutica”.

A preguntas del abogado de Torruella, José Juan Nazario, el testigo concedió que el participante podría interpretar los comentarios como una humillación. “Lo primero que le dicen es tecato sucio”, dijo Rivera Rentas como ejemplo, “ellos aprenden a manejarlo”.

Añadió que, aunque quisiera, no puede estar presente en todas estas terapias que se realizan en CREA de Bayamón, donde él se desempeña. Estableció que es el único psicólogo en esa instalación, en la que se tratan entre 250 y 260 participantes.

El testigo también respondió a preguntas del juez Ángel Pagán Ocasio sobre el uniforme de los participantes según estos van a avanzando en los niveles de tratamiento. Comienzan con pantalón corto de cuadros, medias altas y camisa de blanca de cuello redondo. Cuando llegan a la tercera fase, ya se puede usar pantalones largos porque se entiende que el participante “ha logrado nivelar su edad cronológica con su edad mental”.

El segundo testigo fue traído por la parte demandada. Se trató de Roberto Pereira Carmona, exadicto y actual empleado de Intercambios PR, dedicado a suplirles jeringuillas nuevasa los usuarios de las áreas de Fajardo y Luquillo. Esta fue la persona que contactó a los usuarios o exusuarios que la doctora Upegui-Hernández entrevistó como parte de su investigación cualitativa.

Pereira Carmona señaló que Upegui-Hernández le pidió que identificara a personas que hubieran estado en algún hogar de tratamiento en los últimos dos años y que les preguntara si deseaban participar del estudio. Él, explicó, hizo los acercamientos en hospitalillos a usuarios que se veían “bien”, “que no estaban arrebatao’s” y que transportó a los que quisieron participar. A cada uno, dijo, la organización le dio unos $30 para comprar almuerzo y otros gastos. 

Él también participó del estudio. “Lo que yo dije fue lo que me pasó a mí”, dijo a preguntas del abogado Francisco Ortiz Santini, representante legal de Intercambios.

Mientras, el director ejecutivo de Hogar CREA, Héctor Luis Figuera Rodríguez, insistió en que la información publicada en el informe en controversia “es falsa, discriminatoria y no tiene otra evidencia que dañar la reputación de una organización que tiene 47 años de servicio al pueblo de Puerto Rico”.

Afirmó que no existen querellas en la Comisión de Derechos Civiles, en la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción ni en ninguno de los tribunales de Puerto Rico.

“Este grupo lo que pretende es desvirtuar la labor de CREA para adelantar la causa de ellos”, durante el interrogatorio dirigido por su abogado, Yuri J. Valenzuela. Estableció que la visión de CREA es lograr la abstemia mientras que Intercambios se dedica a intercambiar jeringuillas para evitar el contagio de enfermedades, pero que promueven la descriminalización de la posesión de sustancias para uso personal. “Ellos en Puerto Rico son nadie, nadie los conoce”, añadió en un intento por establecer contrastes entre ambas entidades.

Los testimonios continuarán mañana, miércoles, a las 9:30 a.m.


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