El fiscal del caso Juan Ayala Rivera reunido con las técnicas sociopenales. (semisquare-x3)
El fiscal del caso Juan Ayala Rivera reunido con las técnicas sociopenales. (Luis Alcalá del Olmo)

La defensa de Alberto García Merced, convicto de agresión agravada contra su expareja Sherly Ann Goire Ávila-quien quedó tetrapléjica debido a los golpes recibidos- sentó hoy en la silla de los testigos a una de las técnicas sociopenales que redactaron el informe presentencia que recomendó que su cliente cumpliera su pena en prisión y no en libertad.

Como parte del proceso para impugnar dicho documento, el licenciado Antonio Figueroa Rodríguez intentó poner en entredicho el informe que prepararon las técnicas sociopenales Yolanda Velázquez y Waleska Rolón Estrada. Esta última -quien fue la única que se sentó en la silla de los testigos-, tiene 29 años de experiencia, nueve de estos trabajando directamente con casos de violencia de género.

En su interrogatorio Figueroa Rodríguez alegó que Rolón Estrada incluyó una serie de detalles innecesarios con la única intención de evitar que su cliente cumpliera la pena fuera de cárcel, como lo es el hecho de que el convicto practica la santería y que su padre, Alberto García Díaz, tuvo cocodrilos en su casa.

Argumentó, igualmente, que como parte del informe no se incluyó un incidente ocurrido en una fiesta familiar en el que supuestamente Sherly Ann agredió a una prima de García Merced a pesar de que el mismo fue relatado por el padre del convicto. “No le indicaron que (el incidente) fue por un beso (que la prima le dio) a él”, argumentó Figueroa Rodríguez. 

Rolón Estrada, por su parte, negó las imputaciones del licenciado. Sostuvo que los detalles de la religión del convicto, así como el hecho de que su progenitor llegó a criar cocodrilos, no pesaron a la hora de recomendar la cárcel para García Merced. “Su apreciación es incorrecta…tiene una creencia religiosa, tiene una fe y eso es positivo”, respondió la testigo.

“Eso no pesó al momento de la recomendación de la compañera”, agregó Rolón Estrada.

“Eso fue ahora que vio a los 27 testigos en sala…porque, para que sepan, en los informes no se coloca nada que sea irrelevante. En 32 años de experiencia, casi 20 de fiscal, nunca se ha colocado en un informe algo que no sea necesario”, alegó el licenciado tras culminada la vista.

El fiscal Juan Ayala Rivera, por su parte, intentó establecer durante el contrainterrogatorio que el convicto representa una amenaza para la víctima, así como el hecho de que Sherly Ann estaba sometida a un patrón de violencia doméstica.

Rolón Estrada dijo en sala -a preguntas del fiscal- que, como parte de las entrevistas realizadas a compañeras de trabajo de la víctima, salió a relucir que Sherly Ann constantemente llegaba a laborar con marcas en el cuerpo y andaba con la ropa en su carro.  “Iba con marcas en la cara o en los brazos que denotaban que estaba siendo maltratada”, dijo la funcionaria.

Surgió en sala también que el convicto tuvo un incidente previo de violencia de género contra su exesposa, Nylka Burgos, el cual no prosperó por falta de interés de la fémina. En el incidente la mujer fue amenazada por García Merced con un arma de fuego cuando le expresó a este su interés de irse de la residencia, relató Rolón Estrada.

El licenciado, no obstante, sostuvo que este incidente entre Burgos y García Merced fue resultado de “un ataque de celos contra él”. “La primera querella que existe es la de Sherly Ann”, insistió el abogado.

Igualmente, estando bajo la supervisión de un grillete electrónico por los hechos incurridos contra Sherly Ann, García Merced ingresó en dos ocasiones a las zonas de exclusión establecidas como parte de su libertad bajo fianza, según surgió en la entrevista que le realizó a la oficial de la Oficina de Servicios con Antelacióna Juicio (OSAJ). Estas acciones conllevaron unos cambios a las condiciones.

“Sobre eso se le advirtió o reconocieron que él estaba dormido dentro del carro y que, en ese momento, su jefe pasó (por el área delimitada). Solamente pasó por una avenida cerca al lugar y por tanto, sonó la alarma, nada importante, no ocurrió nada”, respondió el abogado sobre lo ocurrido.

Rolón Estrada agregó que como parte de la entrevista que le hizo a García Merced, este admitió que él y Sherly Ann “tenían conflictos con frecuencia”, catalogó el incidente como un “accidente” y alegó que “no tuvo la intención de hacerle daño”.

“Siempre insisto que fue un accidente y fue un accidente”, señaló el progenitor de García Merced. “La social entiendo que recogió muchas cosas buenas y, entonces, puso lo malo”, añadió.

Originalmente, Figueroa Rodríguez llevó a 27 testigos dispuestos a testificar, entre estos había vecinos, familiares y compañeros de trabajo del hombre. Al final solo se sentarán en la silla su padre, su exesposa, sus vecinos Nydia Báez, Cynthia Hernández y Jesús Llanos; así como su supervisor, Juan Reyes Fernández. 

“Van a impugnar muchas áreas que alegan en el informe que ellos dijeron que son falsas”, adelantó el abogado.

El fiscal señaló que ahora mismo no están contemplando sentar testigos en el proceso de impugnación.  “A este momento la posición del Ministerio Público es acorde con la recomendación del informe”, señaló Ayala Rivera.

El proceso continúa este miércoles en la sala 602 del Tribunal de Bayamón.


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