Áurea Vázquez Rijos mientras es trasladada al tribunal. (GFR Media) (semisquare-x3)
Áurea Vázquez Rijos mientras es trasladada al tribunal. (GFR Media)

“Les pediremos que en vista de la evidencia encuentren acusados a Áurea Vázquez Rijos, José Ferrer Sosa y Marcia Vázquez Rijos culpables de los cargos imputados”.

Así fue como la fiscal federal Jennifer Hernández concluyó su turno en las argumentaciones finales ante el jurado en el juicio por el asesinato de Adam Anhang.

El jurado está integrado por cinco mujeres y siete hombres, mientras que los suplentes son tres mujeres y un hombre.

Después de reuniones de fiscales y abogados con el juez Daniel Domínguez, la vista de hoy comenzó a las 10:00 a.m. con una sala llena de público, incluso hubo personas que se quedaron afuera.

Hernández fue la primera en exponer ante el jurado hasta el receso del almuerzo. Luego le tocará a los abogados y el fiscal federal José Ruiz cerrará en una exposición de refutación, antes de que el juez imparta las instrucciones finales y el jurado se retire a deliberar.

El juez Domínguez les concedió tres horas de exposición a la fiscalía, dos horas y media para la abogada de Áurea, una hora para el abogado de Ferrer Sosa y una hora para la defensa de Marcia.

Durante su alocución, Hernández repasó toda la evidencia y testigos que han presentado para intentar probar su caso contra los tres acusados.

“Ellos son los que se iban a beneficiar (económicamente)… José Ferrer Sosa fue el que se lo presentó a Alex Pabón Colón a Áurea Vázquez Rijos, y el que luego aumenta de $2 millones a $3 millones el pago (por el asesinato)”, dijo Hernández.

“Áurea Vázquez Rijos fue la organizadora y la autora intelectual”, agregó la fiscal. “Marcia Vázquez Rijos era el punto de contacto perfecto”.

Hernández pidió al jurado que tome en cuenta toda la evidencia presentada y la forma en que unas piezas de prueba sustentan otras.

En particular destacó que Edna Sánchez, una de las exgerentes de Pink Skirt, que era el negocio de Áurea localizado en el Viejo San Juan, declaró en el juicio que al día siguiente del asesinato el 22 de septiembre de 2005 encontraron en el local comercial un saxofón.

Entonces, Hernández señaló que en una de las cartas que Pabón Colón dice haberles enviado a los acusados, además del pago por el crimen, también le pedía que le devolvieran su saxofón.

También le recordó al jurado los testimonios de Edwin Prado, abogado para el que Áurea trabajó, y Alex García, un ex-amante suyo, quienes declararon que les preguntó si conocían algún gatillero (hitman).

Igualmente, mencionó que Áurea usó el mismo término en una de las terapias de pareja, un día antes del asesinato, pero preguntando si era él quien había contratado a alguien.

Sobre las capitulaciones matrimoniales (acuerdo matrimonial), la fiscal recordó la forma atropellada en que Áurea organizó la notarización.

“Como no estaban casados no tenía seguridad financiera”, dijo Hernández.

Resaltó también las notas de las terapias de pareja, en donde se describe a Áurea no tomando en serio las sesiones, poco cooperadora y que en la última, cuando Anhang dijo que estaba decidido a divorciarse, la acusada le dijo: “Solo inténtalo, no te dejaré ir tan fácilmente”.

Asimismo, señaló que Áurea se marchó a Italia en el 2006 y que solamente vino a la isla en el 2007 para deponer en su demanda para que la familia de Anhang le pagara lo que establecían las capitulaciones.

Desde entonces, no regresó más, pese a su supuesta intención de enfrentar los cargos radicados en el 2008, hasta que en el 2013 fue arrestada en España y posteriormente extraditada hacia Puerto Rico.

Destacó que para quedarse en Italia, donde las leyes impedían su extradición a Puerto Rico por los cargos imputados, falsificó documentos indicando que era judía de toda la vida, lo que contrasta con lo que dijo a la terapista de pareja, a quien le indicó que estaba dispuesta a convertirse al judaísmo.

En ese momento, Hernández le recordó al jurado uno de los correos electrónicos mostrados durante el juicio, en el que Áurea le consultaba a un abogado israelí para saber si en Israel tenía la misma protección que en Italia.

Mientras repasaba la forma en que Alex Pabón Colón asesinó a Anhang y el supuesto acuerdo con los acusados, Hernández manifestó que “a primera vista, (la escena) parecía que había sido un robo, pero la cartera, pasaporte y la cartera de la mujer que estaba con él se habían quedado en la escena”.

“Pero Áurea no corrió en ese momento”, indicó Hernández. “Ese no era plan que habían acordado”.

En ese sentido, Hernández llamó la atención de una testigo de los hechos, quien aseguró que solamente escuchó gritos de hombre y no de mujer, y que incluso llegó a verla arreglándose el vestido cuando la montaron en la camilla.

"Este caso no es de un robo, este caso no es sobre un asesinato, es sobre un asesinato por encargo”, enfatizó Hernández.

“Un asesinato que fue encargado por Áurea Vázquez Rijos, José Ferrer Sosa y Marcia Vázquez Rijos”, afirmó Hernández, señalando con el índice izquierdo a la mesa de los acusados.

“Un asesinato por avaricia, dinero con el propósito de obtener $8 millones de herencia, que ellos pensaban que podían recibir de Adam Anahang”.

Los tres acusados enfrentan cargos por conspirar para usar elementos del comercio interestatal en un “asesinato por encargo”.

Se exponen a cadena perpetua en caso de que sean encontrados culpables.


💬Ver 0 comentarios