Maurice Spagnoletti. (GFR Media) (semisquare-x3)
Maurice Spagnoletti. (GFR Media)

La defensa de Rolando Rivera Solís buscará que la Fiscalía federal no pueda usar en el caso un libro de la religión Yoruba que fue ocupado en su residencia y que supuestamente menciona los nombres de otros acusados en el caso relacionado al asesinato del banquero Maurice Spagnoletti.

Durante la primera vista de estatus en este caso, la fiscal Kelly Zenón confirmó que durante un allanamiento en la casa de Rivera Solís ocuparon el libro de santería.

Señaló que también había otros libros, pero que ocuparon ese en particular, en el que figuran anotados nombres de los otros acusados.

En ese sentido, indicó que si solicitan copias serán provistas para todos los acusados, mientras que permitirá que todos los abogados en el caso puedan inspeccionarlo físicamente.

Sin embargo, Thomas Lincoln, abogado de Rivera Solís, el alegado líder de la ganga, indicó que ese libro “no se debe usar”.

Sostuvo que Rivera Solís era su cliente y “era un babalao”.

“Se alega que algunos de los acusados eran sus ahijados en santería”, indicó Lincoln, al indicar que la fiscalía está utilizando información de personas que “iban a consultar su babalao”.

“Eso es información privilegiada”, añadió Lincoln. “No quiero que se lo entregue a los otros acusados”.

Por su parte, el juez federal Fracisco Besosa le indicó a Lincoln que tendría que someter una moción de supresión de evidencia, pues la fiscalía ya tiene ese material en sus manos, y quizás él mismo tendría que revisarlo para tomar una determinación.

Mientras, el abogado experto en casos de pena de muerte asignado a la defensa de Rivera Solís, Christopher Adams, solicitó tiempo para revisar el contenido del libro para determinar si finalmente se someterá una alegación de información privilegiada.

El juez les concedió un periodo de 30 días y espera tener el parecer de las partes antes de la próxima vista, pautada para el 23 de agosto.

Adams y Lincoln, además, expresaron al tribunal que solicitarán el descubrimiento de prueba del caso que enfrentó Rivera Solís en el 2015 por cargos de fraude.

Adams argumentó que las alegaciones en aquel caso de fraude estaban relacionados con los hechos que plantean las acusaciones en el caso actual.

Aquel caso fue desestimado sin perjuicio por la misma fiscalía.

Zenón dijo que la fiscalía entiende que no guarda relación porque en este caso no hay alegaciones de fraude.

De todas formas, los abogados insistieron en que solicitarán acceso a esa prueba por entender que puede ser pertinente para la defensa.

De los seis acusados en este caso, cuatro enfrentan cargos relacionados al asesinato de Spagnoletti.

Esos cuatro son Rivera Solís, Alex Burgo Amaro, Luis Carmona Bernacet, alias “Canito Cumbre”; y Yadiel Serrano Canales, alias “Mutombo”.

Los otros dos acusados, con cargos de narcotráfico, son Fabiany Almestica Monge y Alan Lugo-Montalvo.

Mientras se discutía el asunto del descubrimiento de prueba, el abogado de Lugo Montalvo solicitó acceso a la prueba de los demás porque la fiscal federal comentó que el nombre de su cliente pudiera salir a relucir como parte del procesamiento de los demás acusados en cuanto al cargo relacionado al asesinato.

Por otro lado, Zenón señaló que ya habían sometido toda la documentación al Comité de Pena de Muerte del Departamento de Justicia en Washington, pero que todavía no han recibido contestación.

“Todavía no sabemos si será certificado o no”, afirmó Zenón.

Spagnoletti fue asesinado por sicarios que lo balearon mientras conducía por la autopista cerca del túnel de Minillas, en San Juan, el 15 de junio de 2011.

El banquero había llegado a Puerto Rico, menos de un año antes, para reorganizar Doral Bank, lo que implicó el despido de altos ejecutivos, otros empleados y el monitoreo de transacciones de la institución.

Al anunciar los arrestos en diciembre pasado, la jefa de la fiscalía federal, Rosa Emilia Rodríguez, indicó que, según la investigación, Spagnoletti fue asesinado porque cortó un contrato de Doral con la compañía de servicios de mantenimiento Rivera Solís, quien supuestamente lo usaba como parte de las operaciones de una organización de narcotráfico.

“El motivo de la conspiración es porque el señor Spagnoletti vino a arreglar financieramente el banco Doral. Una de las cosas que hizo fue cancelar el contrato de mantenimiento que esta gente tenía con el banco, específicamente el santero Rolando Rivera Solís, que era el de la compañía de mantenimiento”, explicó Rodríguez.

“La compañía de mantenimiento le daba apoyo a muchos actos de este grupo de narcotraficantes, sobre todo en actividades de lavado de dinero y cuando se le canceló el contrato que era escandaloso, en cuanto a la cantidad de dinero que recibían mensualmente, ahí surgió el motivo para despachar al señor Spagnoletti”, abundó.


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