Isidoro Pérez Muñoz cerca del Tribunal federal en el Viejo San Juan. (semisquare-x3)
Isidoro Pérez Muñoz cerca del Tribunal federal en el Viejo San Juan. (Alex Figueroa Cancel)

La fiscalía federal sentó hoy, viernes, a un testigo que afirmó haber llevado cartas del asesino confeso del empresario canadiense Adam Anhang al negocio de Áurea Vázquez Rijos en el Viejo San Juan.

Isidoro Pérez Muñoz fue el primer testigo de hoy en la continuación del juicio por el asesinato de Anhang, en el que se le imputa a Vázquez Rijos encabezar la conspiración para el asesinato, junto con su hermana, Marcia, y su excuñado José Ferrer Sosa.

Contó que Alex Pabón Colón, el asesino confeso, le pidió que entregara las cartas en el negocio Pink Skirt.

Pérez Muñoz declaró que en aquel momento había empezado a operar una barbería en la calle Guayama, en Hato Rey, cuando empezó a ver por el área a Pabón Colón, a quien ya conocía.

“Inmediatamente, me vio, empezó a pedirme favores, que si le podía llevar una carta”, relató Pérez. “Me dijo que si le podía hacer un favor de llevar una carta a una mujer que se llama Aurea o Andrea”.

“Le dije no hay ningún problema, le hago ese favor”, testificó. “Me dijo: ‘Tioto, no te preocupes, no te voy a meter en problemas”, añadió.

Señaló que, cuando fue al establecimiento, procuró por la persona que le había dicho Pabón Colón.

“La hermana de ella, que se llama Marcia, me dijo que no estaba. Alex me dio una descripción de cómo eran ellas dos… como no estaba, me devolví y regresé la carta para atrás”, dijo Pérez Muñoz.

Declaró que cuando le comunicó lo sucedido, Pabón Colón le pidió que volviera para dársela a Marcia.

“Cuando llego, le pregunto si era Marcia. Me mira, me dijo que no, y José me dijo sí, ella es Marcia”, contó Pérez Muñoz. “Inmediatamente, le dije: 'Te traigo esta carta de parte de Alex, alias el Loco, para que la lea y cuando la leas, la rompas o me la devuelvas para atrás'”.

Señaló que Marcia se la llevó adentro del negocio y regresó 15 minutos después.

“Cuando viene, viene triste, así me da la carta y me dice que la hermana de ella, Áurea, que no está, que está enferma, que tiene depresión y que no va a dar dinero, que la situación está difícil”, mencionó Pérez Muñoz.

“Me dice que el padre del difunto, que le había cancelado las cuentas a Áurea y que no tenía dinero, que estaban en crisis, que el negocio estaba malo y ahí dije está bien, le digo lo que me dices. Tomé la carta y me la llevé”, añadió.

Sostuvo que en el camino rompió la carta y más tarde se lo informó a Pabón Colón, quien “se molestó” y que luego le pidió que entregara otra carta, la que le dio al día siguiente a Marcia.

“Vuelve y la lee, y cuando me regresa la carta, ella me dice así, como molesta… dice: ‘Dile a él que ya te dije la situación, no se puede hacer nada, no hay dinero’. Y parece como que le envió un saxofón. ‘Dile a él que el saxofón se perdió, que no sabemos dónde está. Áurea no ha salido de su casa, sigue en su depresión, no ha vuelto aquí y el negocio no está bueno, estamos en la crisis’”, relató el testigo.

Pérez Muñoz indicó que por el camino rompió la carta y que, cuando le informó a Pabón Colón, se molestó.

“Me dijo que: ‘Esa gente me está usando… me deben algo… Ellos me están tomando por pend… No me quieren conocer, no saben quién soy. Se han olvidado de lo que soy capaz’. Eso fue lo que me dijo”, expuso.

Testificó que luego Pabón Colón le pidió que llevara “esta última carta” y poco después le entregó otra para que las llevara ambas al negocio.

En ese momento no estaba Marcia, por lo que intentó entregársela a Ferrer Sosa y al hermano de Áurea, Charbel Vázquez Rijos.

“Sospechosos y nerviosos, no las querían coger ninguno de los dos”, comentó Pérez Muñoz, quien aseguró que entonces se fue y se las llevó, pero esta vez no las rompió y las guardó en su casa.

“Como vi la forma de actuar, me puse nervioso. Dije que está pasando algo raro aquí, me dio curiosidad de leer la carta. Me dije: ‘No las voy a botar’”, manifestó.

A preguntas del juez Daniel Domínguez, confirmó que sí leyó las cartas. Indicó que, entonces, confrontó a Pabón Colón, pero no precisó qué conversó.

Según Pérez Muñoz, luego decidió dársela al hermano de Jonathan Román Rivera, quien ya había sido acusado a nivel estatal por el asesinato de Anhang. Identificó al hermano de Román Rivera solo por el apodo de “Chago”.

Indicó que entonces que le dijo a Chago y al mismo Román Rivera que tenía prueba de la inocencia de Román Rivera, por lo que se las entregó.

Tras una conversación en privado de los abogados y fiscales con el juez, Domínguez permitió que la carta fuera admitida como evidencia y leyera en la sala.

¿Qué decía la carta?

En algunas partes de la carta, dirigida a “Marcial”, Pabón Colón indica: “quiero un préstamo de $200,000”; y que “si me fallas, te voy a traicionar”.

Además, precisa que le dé el dinero en billetes de $100 y $50.

“No quiero excusas”, añade la carta leída. “No vuelvas a mentir diciendo que estás en quiebra… Me voy a molestar tanto que no vas a querer saber de mí… Me estás tomando por tonto. Tu hermana no ha ido a corte, escuché que se está escondiendo…”.

“No tengo miedo de enfrentar este caso… no salió como pensábamos… para ti fue un estorbo que estaba en tu camino…”, agrega. “Si me fallas, los traicionaré… no quiero las mismas excusas que están en quiebra. Envíenme esto y no tendrán problemas… Recuerda, todos estamos involucrados en esto…”.


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