En la foto, Steven Sánchez Mártir, durante el segundo día de vista preliminar en su contra por el asesinato de un paciente en el hospital HIMA de Caguas. (semisquare-x3)
En la foto, Steven Sánchez Mártir, durante el tercer día de vista preliminar en su contra por el asesinato de un paciente en el hospital HIMA de Caguas. (Xavier J. Araújo Berríos)

Caguas - En el tercer día de la vista preliminar contra Steven Sánchez Mártir, acusado de asesinar a Pedro Marrero Díaz en el hospital HIMA San Pablo, en Caguas, un exmilitar y experto en seguridad narró en su testimonio cómo persiguió a un individuo tras escuchar unos disparos.

Desde la sala de la jueza Ana Paulina Cruz, en el Tribunal de Caguas, la fiscal Maribel Mojica dirigió sus preguntas a Gerardo Burgos Rosado, quien el día del crimen, el 2 de agosto, acompañaba a su padre en la habitación 531. Marrero Díaz convalecía en el cuarto 534.

El testigo, quien fungió en el pasado como alguacil y como jefe de seguridad en varios hospitales, alegó que siguió a un individuo por las escaleras de la institución médica hasta el sótano, tras escuchar múltiples disparos a eso de las 8:20 p.m. del 2 de agosto.  

"A esa hora escuché una ráfaga de tiros, como un 'chipping hammer', fue una cuestión de segundos, y, posteriormente, escuché un grito. Estaba sentado en una butaca acompañando a mi padre. Cuando escuché el grito, me levanto, abro la puerta y miro a la mano derecha hacia el ‘counter’ y veo a varias enfermeras entrando al cuarto 534. De ahí doblo a mano izquierda, abrí una puerta doble, salgo a mirar el pasillo hacia el área de los elevadores y veo a un individuo caminando, alejándose del área”, testificó.

Acto seguido, Burgos Rosado les dijo a enfermeras del área que cerraran el hospital y llamaran a seguridad y decidió -"por instinto"- ir tras el hombre que vio caminando a unos 125 pies y que describió como de 5’5" a 5'6", delgado con un suéter gris, pelo hasta el cuello, cabello negro, tez "más oscura, pero no negra". El individuo, alegó, miró hacia atrás y Burgos Rosado observó su perfil.

El testigo relató que bajó las escaleras con la intención de seguir al hombre. Se detuvo en el primer piso porque vio un suéter gris tirado en el suelo y luego procedió hasta el sótano, donde les preguntó a los guardias de seguridad si habían visto a alguien corriendo. Seguridad dijo que no y Burgos Rosado regresó al quinto piso.

Luego de dos visitas a la Comandancia de Caguas para observar fotos y sin poder identificar al sospechoso en el tercer intento, el 7 de agosto participó en una rueda de confrontación en la que identificó a Sánchez Mártir luego que pidiera que el hombre se colocara de lado.

A preguntas de la fiscal, Burgos Rosado señaló en sala a Steven Sánchez Mártir.

“Lo vi en el hospital en el quinto piso”, dijo Burgos Rosado.

En el contrainterrogatorio, interrumpido por el receso de almuerzo, la abogada de defensa, Jane Hoffman, llevó al testigo a reconocer que nunca les dio a las autoridades una descripción del rostro del individuo que vio caminar en el quinto piso y lo llevó a reconocer que en un momento dado lo perdió de vista cuando fue al mostrador de enfermeras.

Además, lo llevó a reconocer que, al escuchar el ruido desde el interior de la habitación de su padre, en vez de acercarse a la escena del cuarto 534, caminó en dirección contraria. De hecho, nunca se acercó al cuarto donde ocurrió el crimen.

Hoffman también insistió sobre el tiempo entre los disparos y las acciones que tomó el testigo sobre perseguir al hombre que identificó posteriormente como Sánchez Mártir.

A preguntas, Burgos Rosado insistió en que salió de la habitación 531, donde convalecía su papá, a eso de las 8:20 p.m. y estimó que pasaron de 40 a 45 minutos hasta que oficiales acordonaron la escena del crimen y su padre fue reubicado en otra habitación.

Testificó, además, que durante las horas posteriores al suceso fue interrogado por un teniente al cual no pudo identificar por nombre y luego por el agente Torres.

La licenciada cuestionó a Burgos Rosado si su motivo para dar instrucciones a las enfermeras del ‘counter’ en el piso quinto tenía que ver con alguna relación personal con el hospital, a lo que el testigo contestó “negativo”.

La licenciada también cuestionó “el instinto” de Burgos Rosado al salir hacia el pasillo a perseguir a un individuo y no a acercarse a la habitación 534.

Reaccionan al testimonio

Al salir de sala, Hoffman indicó que le resulta “increíble” la idea de que a una distancia de 120 a 125 el testigo haya podido grabar en su mente facciones de su cliente para poder identificar posteriormente.

“Ni siquiera lo ve en el pasillo cerca del cuarto. Ese ha sido el testimonio del testigo que estaba declarando”, dijo Hoffman al recordar que el testigo tampoco le vio tatuajes en el cuello a su cliente, cuando sí los tiene.

Por su parte, Mojica dijo estar satisfecha con el testimonio.

“Él nunca dijo que le vio el cuello. Él lo ve de espalda con un abrigo”, precisó.

“Y luego lo vio de perfil”, intervino inmediatamente el fiscal de distrito Yamil Juarbe. “Vamos a terminar con esta pantomima de que mi cliente no estuvo en el hospital. Yo se los aseguro”, añadió en referencia a la teoría de la defensa de Marrero Díaz.

“Imposible que yo le vea el cuello”, agregó Mojica, quien reconoció que el testigo tampoco afirmó haber visto al imputado salir del cuarto 534.

Juarbe defendió las credenciales de su testigo al recalcar su experiencia militar de 25 años en la Marina de Estados Unidos y su trabajo por 15 años al mando de la seguridad de varios hospitales.

“Cuando termine el proceso, los compañeros fiscales vamos a demostrar así”, dijo Juarbe en alusión a la probabilidad de que el testigo haya identificado al imputado correctamente.

A preguntas, Mojica no quiso contestar si el Ministerio Público tiene vídeos de seguridad del hospital que corroboren el testimonio vertido ayer por la madre de Marrero Díaz, Milda Díaz Díaz, en el sentido de que Sánchez Mártir se asomó en horas de la tarde del 7 de agosto en la habitación 534.

Desgarrador testimonio de una madre

Ayer, en el segundo día de vista, la madre de la víctima relató entre lágrimas los sucesos antes y durante el asesinato de su hijo e identificó a Sánchez Mártir como el hombre que entró a la habitación momentos antes del crimen.

La mujer alegó que el acusado entró a la habitación 534 y preguntó por “doña Carmen”, para luego permanecer inmóvil por unos minutos. Ella se le acercó, a unos tres pies, y entonces él se agachó, como escondiéndose, para salir del cuarto. Pero no sin antes volver a mirar a Pedro y se marchó.

Después de esa inesperada visita, relató, madre e hijo se quedaron dormidos. Díaz Díaz se levantó con un sonido “como de explosión”, miró a su hijo y vio que su rostro, a la altura de la barbilla, no paraba de sangrar. Acto seguido, la mujer gritó desesperadamente por ayuda hasta que llegaron enfermeros a la escena.

La defensa de Sánchez Mártir, por su parte, insiste en que su cliente no es el mismo hombre que entró a la habitación durante la tarde y que interactuó con la madre de Marrero Díaz.

Entretanto, Sánchez Mártir fue acusado a nivel federal el pasado 23 de agosto por posesión de un cargador con 22 balas calibre 9 milímetros, dos balas calibre .40, una bala calibre .38, cuatro balas calibre .223, y 20 balas calibre .300 que fueron ocupadas durante una intervención en un apartamento donde vivía en el residencial Rafael López Sicardó, en Río Piedras.


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