10 de septiembre de 2026 - 10:55 AM

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Aibonito - De pie, frente al estrado y con el peso de un veredicto de culpabilidad ya sobre sus hombros, Elvia Cabrera Rivera escuchó la sentencia que marcará el resto de su vida: 102 años de prisión por el asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario, ocurrido en 2025 en el desvío Roberto Colón en Aibonito.
“Quisiera decirle que lamento mucho la muerte de Gabriela, que me declaro inocente de todo lo que se me acusa, ya que aquí todos los testigos no han dicho toda la verdad; que en este tiempo me sentía tranquila porque estaba luchando por mi inocencia, que sigo firme, que soy inocente”, dijo Cabrera Rivera.
En la sala 3, el juez Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito, la sentenció a 99 años de prisión por el cargo de asesinato en primer grado y a otros tres años por el cargo de portación y/o uso de un arma blanca en la comisión de un crimen violento. Se trata de penas fijas que deberá cumplir de forma consecutiva.
Aunque la defensa intentó que se tomaran en cuenta circunstancias atenuantes al momento de imponer la pena, incluido que su representada no tenía antecedentes penales, gozaba de buena reputación y buen vínculo con la comunidad, Barreto Altieri dejó claro que, en el país, ambos cargos conllevan penas fijas.
Igualmente, el licenciado Alberto Rivera Ramos, quien representa legalmente a Cabrera Rivera junto con los abogados Yancarlos Maysonet Hernández y Mayra López Mulero —esta última, ausente hoy en sala—, intentó que su clienta cumpliera primero la pena por la Ley de Armas. Sin embargo, la petición fue rechazada.
La convicta lucía tranquila, tenía una trenza y vistió el uniforme amarillo mostaza de confinada. Estaba esposada y con cadenas en sus pies. Además, llevaba espejuelos y tenis negros, y en su brazo derecho se observaban tatuajes. Al llegar a la vista, a las 9:54 a.m., identificó a sus familiares y les lanzó besos.
Con alguaciles apostados en puntos estratégicos de la sala, la vista comenzó con la consideración de la moción de la defensa sobre las circunstancias atenuantes, un asunto que provocó un fuerte careo entre Rivera Ramos y el juez. El intercambio escaló al punto de que el togado le señaló al abogado que lo citaba mal.
Acto seguido, Barreto Altieri concedió a los familiares de la víctima la oportunidad de expresarse. Sin embargo, tras ponderarlo, declinaron hacer expresiones. En cambio, Cabrera Rivera ejerció su derecho y lamentó la muerte de la víctima durante la audiencia, que también fue transmitida electrónicamente.
“El tribunal carece de autoridad para imponer una pena mayor o menor a la fija”, explicó Barreto Altieri quien, antes de dictar sentencia, citó jurisprudencia para sustentar su decisión. De esta forma, explicó que, al tratarse de una pena fija establecida por ley, la corte no tiene discreción para aumentarla o reducirla.
Además de los 102 años tras las rejas, la sentencia contempla el abono del tiempo que la convicta ya había cumplido en la institución correccional donde se encuentra ingresada desde el año pasado. Cabrera Rivera está bajo custodia desde el 19 de agosto de 2025, el día de la vista de causa para arresto.
De otro lado, la defensa rechazó que, tras la sentencia, el Estado pretenda confiscar el vehículo en el que, supuestamente, Cabrera Rivera viajó tras los hechos. No obstante, la Fiscalía indicó a El Nuevo Día que el asunto forma parte de la prueba y que no entraría a dirimir ese asunto en los medios de comunicación.
Tras Barreto Altieri dictar la sentencia, los familiares de la víctima rompieron en llanto en la sala y se fundieron en abrazos. Por su parte, los allegados de la convicta se mostraron afectados. De hecho, la madre de Cabrera Rivera sufrió un quebranto de salud y tuvo que ser sacada en camilla y trasladada en ambulancia.
Cabe destacar que la determinación llegó semanas después que un jurado de siete mujeres y cinco hombres la encontró culpable de forma unánime. El Ministerio Público -representado por las fiscales Silda Rubio Barreto, Myriam Nieves Vera y Jackeline Pizarro Gutiérrez- presentó sobre 200 piezas de evidencia.
Entre la prueba desfilada durante el juicio, que se extendió por 23 días, figuraron los testimonios de más de 60 testigos, fotografías y grabaciones de las cámaras de seguridad de negocios cercanos a la escena. El crimen ocurrió durante una trifulca entre la noche del 10 y la madrugada del 11 de agosto de 2025.
Tras la sentencia de Cabrera Rivera, la Fiscalía de Aibonito se prepara para el inicio del juicio por jurado contra la hija de la convicta, Anthonieska Avilés Cabrera, quien también enfrenta un cargo de asesinato en primer grado y otro por Ley de Armas. El desfile de prueba está pautado para iniciar el 15 de septiembre.
Conocida la pena que cumplirá Cabrera Rivera, la familia de la víctima se mostró complacida con la determinación. “Agradecida”, expresó una tía de “Lela”, como cariñosamente llamaban a Pratts Rosario. La adolescente aiboniteña fue asesinada apenas 24 horas antes de cumplir 17 años.
En declaraciones a la prensa en las afueras del tribunal, Lismary Torres Rosario, hermana mayor de la víctima, precisó que “nos vamos tranquilos. No nos vamos satisfechos porque no se ha hecho justicia todavía. Aún así, seguimos agarrados de la mano de Dios. No estamos contentos, estamos agradecidos”.
“No quiero decir que estamos contentos porque esta sentencia y el veredicto no es algo que nos puede traer alegría. Esto no es una celebridad... aquí se perdió una vida inocentemente. Además, están en esta situación y es triste y es algo que no debía pasar. Era algo que se podía evitar”, comentó Torres Rosario.
Añadió que “tanto ellas (las acusadas) podrían estar en la casa, como Gabriela pudiera estar en la casa con nosotros. Son seres humanos. A veces se toman decisiones malas, pero lamentablemente es muy tarde”, mencionó la joven, quien también reaccionó a las expresiones de Cabrera Rivera ante el tribunal.
Aunque no ha hablado con la familia de las acusadas, señaló que podría pensar que las expresiones de la convicta fueron sinceras y que realmente las sentía. “No sé si lo siente de verdad, porque no he hablado con ella. Pero creo que sí. Gabriela se pasaba mucho ahí, así que puedo pensar que sí lo sentía de verdad”, dijo.
Por su parte, Rubio Barreto indicó que la Fiscalía respeta las expresiones que hizo la convicta antes de la sentencia, pero que “los hechos fueron probados más allá de duda razonable y hubo un veredicto de culpabilidad”. La fiscal consideró que las declaraciones no muestran arrepentimiento. “No lo hay”, dijo.
“Eso no es prueba. Eso demuestra lo que ella prueba y siente, claramente”, añadió, por su parte, Nieves Vera al abundar sobre las declaraciones que hizo la convicta, quien ahora comienza un proceso de apelación para el cual tienen 30 días, según la información que trascendió culminada la vista.
De esta forma, la lectura de sentencia puso punto final a la etapa del caso en el Tribunal de Primera Instancia, pero la batalla judicial está lejos de terminar. La defensa adelantó que acudirá a los foros apelativos para impugnar el veredicto y buscar que se revoque la sentencia, alegando “múltiples errores”.
“Como hemos anticipado y hemos dicho desde hace algún tiempo atrás, nosotros estamos próximos a comenzar el proceso apelativo formal. A partir de hoy, comienzan a transcurrir los 30 días para presentar el recurso de apelaciones, pero vislumbramos que por lo extenso del expediente, la apelación va a durar mucho tiempo”, afirmó Rivera Ramos.
Entre los errores que, adelantó, plantearán ante el foro apelativo figuran la existencia de duda razonable, las expresiones de la hija de la convicta, quien aseguró que su madre y su hermana no estaban involucradas, y la admisión como evidencia de un cuchillo que, según la defensa, no guarda relación con el caso, entre otros.
“Las expresiones que manifestó la última testigo, prima de la víctima, de que alegadamente Elvia le dijo: ‘Tú no viste na’. Cuando la Fiscalía por meses nos certificaba que Elvia no había hecho ninguna manifestación, inclusive esa manifestación. Fueron muchos derechos que debieron ser considerados por el jurado y el tribunal no los permitió”, aseveró Rivera Ramos.
En cuanto a las expresiones de su representada antes de su sentencia, dijo que, “a pesar de ella insistir en su inocencia y reconocer que no tuvo nada que ver con la muerte de Gabriela Nicole y el suceso fatal, no hay dudas de que se conocían y que en algún momento era amiga de su hija Anthonieska, y que la manera violenta en que falleció le chocó y le pesa como a todos”.
En la antesala a esta nueva etapa en la batalla judicial, la defensa recurrió al Tribunal Supremo para tener acceso a un formulario que el jurado dañó durante las deliberaciones. Sin embargo, el máximo foro declaró “no ha lugar” la petición que la defensa, insiste, necesita para prepararse para la apelación del veredicto.
Finalmente, Sigfredo Rosario, abuelo de la víctima, indicó que estaba satisfecho con la sentencia. “Somos dos familias que estamos sufriendo. No es una sola. No es fácil para ninguna de las dos familias”, precisó, al tiempo que reaccionó a las expresiones de la convicta. “Sí me sorprenden, porque alguien mató a la niña”.
Afirmó que seguirá el proceso judicial en contra de Avilés Cabrera y que espera que suceda lo mismo que en el caso de su madre. “Vamos a ver qué sucede. Esperamos en Dios que suceda lo mismo”, dijo.
Entretanto, Orlando Rosario, tío de la víctima, fue más directo: “No vamos a verla nunca más. Seguiremos en este dolor. Lamentamos esta situación, pero esas palabras las pudo haber dicho al principio. Si ella es inocente, Dios lo sabe. Nosotros no sabemos. No fuimos los que culpamos a ella. Fue la justicia y las imputaron porque supuestamente ellas fueron las que lo hicieron. Nosotros, como familia, la perdonamos”.
“Nuestra conciencia está tranquila porque no la acusamos. Ahora, hay un hecho y una verdad: nuestra niña está muerta y alguien le quitó la vida. Si fueron ellas, eso lo dijo la investigación”, afirmó.
En cuanto a si está satisfecho con la sentencia, comentó: “Eso era determinación del juez. No nos correspondía. Un día pesa estar allí detrás, imagínate 102 años. Que Dios la bendiga y la perdone”.
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El periodista Alex Figueroa Cancel colaboró en esta historia.
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