Esperando

DESPUÉS DEL TEMBLOR

Antes de detenerse probablemente corría, jadeaba y meneaba la cola. No se sabe si tiene o tuvo dueño. Si tenía un hogar o no, tampoco. Pero ahí está el perro después de un devastador terremoto de magnitud 8.2 que estremeció el sur y el centro de México el pasado jueves casi a la media noche. Con más de cincuenta muertos, el país de pronto revisitó la fatídica mañana del 19 de septiembre de 1985 cuando un sismo similar dejó un saldo de diez mil muertos. Este can mira los escombros porque no mucho más puede hacer que esperar. (Marco Ugarte / AP)