Urayoán Hernández Alvarado

Tribuna Invitada

Por Urayoán Hernández Alvarado
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30,000 desempleados a causa de María

Uno de los mayores retos que enfrentamos como pueblo es ayudar a los miles de puertorriqueños que perdieron sus trabajos como consecuencia directa el paso del huracán María. Datos preliminares del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos reflejan que alrededor de 30 mil ciudadanos quedaron desempleados a raíz de este histórico fenómeno atmosférico.    

Si utilizamos ejemplo en otras jurisdicciones de los Estados Unidos afectadas por eventos similares, como el caso de Nueva Orleans, donde la tasa de desempleo subió 2 por ciento después del impacto del huracán Katrina, es muy probable que en la isla la tasa aumente entre un 2 y 4 por ciento, como mínimo. La situación es crítica.

Desde principios de octubre hemos venido trabajando con alternativas para ayudar, de manera directa e inmediata, a  estas personas. Una de ellas está plasmada en la Resolución 630, la cual ordena a la Comisión de Hacienda, Presupuesto y de la Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico, (PROMESA) de la Cámara a realizar un estudio sobre la viabilidad de ofrecer algún tipo de incentivo para las empresas que contraten personas desplazadas a consecuencia del huracán María.

Puerto Rico sufrió daños que se estiman en $94,000 millones. El sistema eléctrico, las comunicaciones y el sistema de agua potable quedaron inoperantes. A más de cuarenta días del paso del huracán, ninguno de los tres sistemas está restablecido en un 100 por ciento.

Como efecto directo del huracán, muchos negocios se han visto imposibilitados de operar debido a los daños sufridos en su infraestructura y por la falta de electricidad, agua potable y/o comunicaciones. Se estima que sobre 5,000 pequeños y medianos comerciantes cerraron, de manera permanente, sus operaciones entre octubre y noviembre. Esto ha causado que un número significativo de empleados, haya perdido su empleos o sus horas sean reducidas significativamente.

Por eso necesitamos buscar alternativas reales para mitigar estos efectos. Una de ellas es que el Departamento de Hacienda, el cual ha sido bien agresivo en buscar alternativas para salvaguardar los pequeños comerciantes, la inmensa mayoría de estos están en manos de familias puertorriqueñas, delinea un programa de incentivos, en la forma de créditos contributivos o hasta energéticos, para fomentar que los negocios contraten personas que perdieron sus trabajos por María.

Quedarnos de brazos cruzados no es una opción. Vamos a buscar otras alternativas para ayudar a estos trabajadores. 

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