Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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$40,000 por jugar en el BSN, ¿buen negocio?

Dos tormentas, de nombres Irma y María, junto a una Junta de Supervisión Fiscal impuesta por el gobierno federal, trajeron unos lodazales que amenazan con darle un azote a los cimientos del Baloncesto Superior Nacional (BSN), que no sufre un fuerte percance desde los tiempos del caso federal de David Ponce en 1984.

La delicada situación económica que dejaron desde el 2017 los dos desastres naturales, junto al otro desastre colonial, llevaron a los junta de directores del BSN a cambiar —unilateralmente— los muñequitos del juego en cuanto al tope salarial para jugadores.

La pasada semana, la junta directiva del BSN decidió —en ausencia de la Asociación de Jugadores, que determinó no participar en dicha reunión— fijar un nuevo tope salarial de $40,000.

Es una rebaja sustancial. En el 2013 era de $120,000, cifra al que podían llegar cierto veteranos canasteros. Un nuevo convenio del BSN aprobó por dos años (2017-18) un tope salarial de $80,000 para los canasteros con mínimo siete temporadas en las costillas.

Pero, tras el paso de María e Irma, el BSN recortó ese tope de $80,000, a $60,00 para el 2018, con la aprobación de la Asociación de Jugadores y con el compromiso, verbal, de que para la temporada del 2019 se elevara a $80,000.

Ya el BSN dejó claro que no puede cumplir con ese compromiso. Según su presidente, Fernando Quiñones, de aprobar el tope de $80,000, dos de los ocho equipos que jugarían en el 2019 no podrían hacerlo.

Así las cosas, el drama de esta novela sube de calor. La Asociación ya aprobó un voto de huelga. Es un gran paso como mecanismo de presión, que puso a correr a la junta del BSN, que a su vez les salió al paso. La junta alega tener la potestad para abrir la participación en la liga y enmendar la cantidad de jugadores no nativos en el BSN, para sustituir a aquellos locales que no quieran jugar.

Habrá que acudir a los foros deportivos pertinentes para atender este asunto, aunque la puerta final sería acudir a los tribunales y ver esto como un conflicto obrero-patronal.

En lo que el hacha va y viene, algunos equipos iniciarán sus prácticas la semana entrante.

Vale analizar si ganarse $40,000 y algunos beneficios marginales como automóvil, hospedaje con agua, luz, internet, cable, etc., por jugar básquet cinco meses no es un negocio redondo. Es eso o no jugar.

Y nada, es que a veces a uno le da con pensar en la clase magisterial, la de enfermería, los policías, bomberos y otros más, que hay en nuestra sociedad.

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martes, 20 de agosto de 2019

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