Madeline Román

Tribuna Invitada

Por Madeline Román
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A abrir ya la Universidad

La Universidad de Puerto Rico atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. No creo equivocarme al plantear que la gran mayoría de los universitarios (estudiantes, profesores/as y personal administrativo) desean que la Universidad se abra de inmediato. A todos los miembros de esa comunidad, a la que también yo pertenezco, y al pueblo de Puerto Rico les digo que tenemos que tener la capacidad de poner en marcha y en operaciones al principal centro docente del país. 

Hace un tiempo atrás, al inicio de este proceso huelgario, insté a qué reflexionáramos sobre la pertinencia de una huelga en estos momentos. Preguntaba en aquél entonces: Cuando la respuesta política (cerrar la Universidad) de un sector que se imagina en resistencia coincide con el interés de algunos sectores de poder (“que cierren la Universidad”), ¿esto no amerita una reflexión mayor? 

Al día de hoy estoy profundamente convencida, al igual que muchos otros que favorecemos la Universidad abierta, de que hay sectores de poder en Puerto Rico que desean mantener la Universidad cerrada por lo que la major manera de defender la Universidad contra los recortes y contra su cierre definitivo es abriendo sus portones. La Universidad tiene una misión que cumplir y ésta solo se cumple con una Universidad abierta y en operaciones. 

Dentro del cuadro crítico en el que nos encontramos, la pregunta sobre la democracia debe ocupar un lugar central. La Universidad tiene que tener la capacidad de dilucidar sus propios conflictos y para eso tenemos que producir una lectura más compleja de lo que es la democracia. Lo anterior requiere que consideremos los asuntos siguientes:

1. Los profesores del Recinto de Río Piedras, en su asamblea de claustro del 27 de marzo (única asamblea de claustro que se haya producido antes y durante este proceso huelgario) votó mayoritariamente a favor de que la Universidad se mantuviese abierta. ¿Por qué las asambleas de los estudiantes se consideran sagradas pero es posible pasarle por encima a las asambleas de los profesores? 

2. Para el período que comprendió la tercera fase de este proceso huelgario el panorama fue el siguiente: la huelga fue ratificada por 1,993 estudiantes (que no están físicamente presentes en la huelga). Esto constituye un 12% de un estudiantado de aproximadamente 16, 872 estudiantes. Por más que se diga que esta decisión se produce en un cuerpo legalmente constituído, lo cierto es que, en algún momento, una tiene que preguntarse la legitimidad habida en que un 12% de un cuerpo se arrogue el poder de pasar por encima a los 14,000 y pico restantes. Si lo que se estuviera jugando fuesen las elecciones de un país o  cualquier otro asunto medular se entendería que un 12% de una población (sea que hayan ido a votar o no) sería cuestionable. Eso sin contar el que estos  representan un 8% de la totalidad de la comunidad universitaria del Recinto. De ahí la importancia de la implantación del voto electrónico pero sobretodo de una discusión profunda sobre la relación entre la democracia y el número. 

3. En torno a los resultados de esta cuarta asamblea digo lo siguiente: Todo el mundo sabía antes de la asamblea y sabe (los estudiantes también) que condicionar la apertura del Recinto a la ratificación de los acuerdos por parte de una Junta de Gobierno, que no puede tomar decisiones en estos momentos, es hacer inoperable la apertura del Recinto.

Parecería ser que estar a favor de los estudiantes es condición sine qua non de ser democrático o de estar en lo correcto en la Universidad. Sin embargo, los estudiantes se equivocan (creo que se equivocan por mucho en esta ocasión), los estudiantes son parte del sistema, pero no son todo el sistema. Producir una lectura mas compleja de la democracia tiene que ver con buscar formas democráticas de conciliar las voluntades de los distintos sectores de una comunidad. Abrir la Universidad es el primer paso en esa dirección.

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