José A. Frontera

Punto de Vista

Por José A. Frontera
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A buscar las lecciones de la crisis

Ahora que las aguas van volviendo a su nivel y que se ha esclarecido el estado de derecho en torno de la sucesión del gobernador conviene detenerse a reflexionar en las lecciones que este proceso ha dejado. 

Algunos preferirían llamarlo crisis, pero desde la experiencia de los huracanes y las demostraciones colectivas que dieron paso a la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló, queda claro que esta vez la crisis la han vivido las instituciones del Estado y es el pueblo quien ha dado las lecciones. De ahí que debamos reflexionar sobre lo que hemos aprendido. 

Recordaba un verso del himno por la visita del papa Juan Pablo II a Cuba: “La patria es tierra amada y nunca pedestal, es ara en que se inmola la generosidad.” Se parafrasea a José Martí, quien en una de sus cartas cercana a la Guerra Hispanoamericana escribió: “La Patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se le sirve, pero no se le toma para servirse de ella.”

La patria se construye con esfuerzo, con sacrificio, dándose, sirviendo. Es ara, es decir, altar donde se da lo mejor de cada uno para construir, conjuntamente desde la solidaridad, el bien común, un mejor futuro, una garantía de la dignidad de cada ser humano que la habita. Donde cada uno está dispuesto a hacer lo que le toca por el bien de todos. No es pedestal donde pararse para que otros nos vean, nos adulen o alaben por lo que supuestamente hacemos.

No es logro de ningún funcionario público hacer lo que se comprometió a hacer y cumplir con su pueblo. Esa es su obligación legal y moral, para eso se le eligió o nombró a su posición. El liderato político es servicio y servir es darse, no esperar recibir, es garantizar el futuro sustentable de todos. No se trata del gobierno y el pueblo como si fueran dos clases distintas de gente. Por eso somos democracia y no monarquía.

Qué bueno saber que la mayoría ha despertado a estas realidades. Ahora nos toca ser críticos, no solo con los gobernantes, si no con nosotros mismos. Preguntémonos si cada uno, desde donde nos corresponde, estamos haciendo por Puerto Rico lo que nos toca.

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