Héctor Iván Cordero

Punto de Vista

Por Héctor Iván Cordero
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Acción contra la inseguridad alimentaria

El huracán María, la crisis económica, los temblores del sur, la crisis política, el impuesto al inventario han sido temas que han capturado la atención del puertorriqueño de forma significativa. 

Mientras, nos hemos levantado diariamente, desayunamos, almorzamos, cenamos y merendamos con la confianza de que nunca nos faltará la comida.  

Algunos creen que los alimentos nacen y están en los almacenes de los supermercados de forma ilimitada, que nunca faltarán.

Sin embargo, la pandemia del COVID-19, como en retos pasados, generan inquietudes de que la insuficiencia de alimentos puede ser una realidad futura en la isla. Solo está por verse cuantos fenómenos naturales o no naturales tendremos que sufrir para que el pueblo despierte y comprenda que cualquier evento puede atentar contra la seguridad alimentaria del país.

Si reflexionamos, podemos ver que desde antes del huracán María, Puerto Rico vivió momentos de escasez de alimentos. Basta recordar los recientes temblores del sur, cuando vimos como faltaron algunos productos básicos. Hoy lo más reciente es desafío del COVID-19, cuando productos de higiene y primera necesidad están escasos en la isla.

Imaginen si los terremotos del sur impactaban la zona de San Juan, si los muelles metropolitanos colapsaban y el acceso marítimo se afectaba, con un gobierno en quiebra, en espera de que los federales descongelen fondos, entre otras complicaciones. Sin duda pudo ser un escenario peor que el presente.

Si una pandemia frenara todo el tráfico aéreo y marítimo en ruta al país, en menos de 10 días constataríamos nuestra fragilidad alimentaria y que los alimentos no surgen de las bodegas los  almacenes de los supermercados.

Por años nos hemos levantado como Juan el Bautista a predicar en un desierto sobre la inseguridad alimentaria en la isla, pero ha sido como hablar al aire porque no hemos visto acción afirmativa sobre el tema. Peor aún, hemos visto un desmantelamiento del Departamento de Agricultura y un desvío de fondos para actividades que en nada ofrecen desarrollo agrícola.

Antes del huracán María producíamos el 15% de nuestros alimentos, hoy, a empujones podríamos llegar al 10%.  No existe una visión clara de hacia donde tenemos que dirigir los cañones para que la isla salga del sueño nostálgico en el que se ha encapsulado al sector agrícola.

Urge un despertar y un respaldo amplio para nuestra agricultura que debe ser impulsado por el sector privado, sin esperar por las plataformas y propuestas de partidos políticos que por años no han respaldado el agro boricua.

En la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, mediante el programa de Young Farmers & Ranchers, estamos formando jóvenes emprendedores agrícolas para combatir nuestras deficiencias de seguridad alimentaria, confiados de que ninguna política públicapartidista futura destruya prometedores proyectos de agricultura para nuestro futuro.

Los momentos de crisis son puertas para las oportunidades, hoy es cuando más unidos debemos estar para levantar el agro de nuestra tierra.

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