Karen Montes Berríos

Desde la Diáspora

Por Karen Montes Berríos
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Acción para crear un Puerto Rico más resiliente

Las lecciones derivadas del huracán María hace más de dos años despertaron una curiosidad sobre la resiliencia y cómo se define ese concepto en la isla. María sacó a la luz muchas vulnerabilidades de Puerto Rico y ahora volvemos a recordarlas con la serie de sismos que han ocurrido desde el 28 de diciembre. 

Crear resiliencia es un término popular en cada desastre, como lo leí en redes sociales después del terremoto de magnitud 6.4, ocurrido el 7 de enero. Sin embargo, frecuentemente es un término ambiguo que no se mide igual en cada segmento de la población. Ocurre así porque el proceso inicial de recuperación después de un desastre no toma en consideración los niveles de pobreza en cada sector. Tampoco toma en cuenta factores fuera de control como los recursos económicos después del evento, la falta de utilidades básicas, ni el proceso burocrático para obtener ayudas.

Mientras, no podemos hablar de cómo medir recuperación cuando escuchas que tu casa no tendrá luz tal vez por un año, todo justo después de sobrevivir al huracán María.  Encima de eso, la población es orientada sobre cómo mitigar una futura emergencia, pero ni siquiera tiene recursos suficientes para su recuperación inmediata. Esto crea un turbulento espacio de ansiedad tratando de sobrevivir, un día a la vez. Por eso, no se puede hablar de crear resiliencia cuando el mismo sistema conspira en contra tuya, aunque procures tu recuperación. 

Nadie debe ser excluido de poder tener acceso a crear su resiliencia a través de mitigación accesible y recursos para recuperación de desastres. Resiliencia es un término que debe ser accesible para todos los ciudadanos mediante educación en las comunidades y conversaciones con manejadores de emergencias, investigadores y apoyo de organizaciones sin fines de lucro. Hace falta también integrar expertos en el tema del sector privado, entre otras iniciativas.  

Las iniciativas comunitarias sobre cómo mitigar y recuperarse deben surgir también de los principales centros educativos del país y acoplarse a todas las comunidades. La Universidad de Puerto Rico tiene recursos excelentes como geólogos, geógrafos y planificadores dispuestos a ayudar, orientar y contribuir en su país.

En las alcaldías deben solicitar apoyo a recursos federales como el Programa de Subvención para la Mitigación de Riesgos y el Programa para la Mitigación Previa a los Desastres (HMGP y PDM, por sus siglas en inglés, respectivamente). Ambos pueden contribuir para conceder fondos y facilitar a una verdadera resiliencia con estudios de planificación y otros proyectos de mitigación. 

Ninguna comunidad merece tener un ritmo distinto de recuperación solo por no tener suficientes recursos. Crear relaciones intersectoriales, sin alianzas políticas, permitirá crear una red vital de conexiones vital brindado perspectivas únicas para lograr una recuperación accesible para todos. Así, al proveer herramientas a una comunidad con educación accesible y colaboración entre entidades públicas y privadas se alcanza la alternativa de crear un Puerto Rico mejor y más resiliente para nuestras futuras generaciones. 

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