José Rodríguez Gómez

Punto de Vista

Por José Rodríguez Gómez
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Actuar con rapidez y serenidad ante un acto violento

Si de algo tenemos que estar atentos, en términos sociales, es sobre cuán seguros debemos, o podemos, estar en el ambiente donde convivimos, y cómo hemos de defendernos o refugiarnos en caso de que haya un atentado que pueda poner en riesgo nuestras vidas. Actualmente, debido a las condiciones de inestabilidad social que estamos experimentando (i.e., desempleo, criminalidad, deserción escolar, corrupción, pobreza, falta de valores) las posibilidades de experimentar actos violentos y sufrir sus funestas consecuencias son altas. 

La inseguridad social es un estado de duda que hace que el sujeto no pueda desarrollarse, ni interna ni interactivamente, con otros sujetos. Esto hace que se experimente un estado de alarma en el individuo que disminuye la posibilidad de reconocer y ampliar las habilidades sociales, y que puede generar, lamentablemente, serios problemas psicológicos y sociológicos en el diario vivir. 

Un factor para superar la inseguridad social es dejar de comparar el éxito que tienen los demás con el nuestro propio. El compararnos con otros puede llevarnos a la frustración y hasta el menosprecio de nuestro “yo”, haciéndonos poco felices o haciendo a otros desdichados. Debemos reconocer que somos seres únicos y especiales, con nuestras ventajas y desventajas. De no hacerlo así, podríamos comenzar a tener problemas.

Por ejemplo, estados de miedo, ansiedad, enojo, depresión, lo que puede generar, entre otras condiciones, que el ser humano pueda padecer o exacerbar posibles psicopatologías, o en términos aversivos, promover el daño hacia otros seres humanos, sin ningún tipo de conciencia. De allí la necesidad de actuar en forma preventiva ante posibles sucesos negativos para salvaguardar nuestras vidas. Por consiguiente, es necesario reconocer posibles opciones de manejo ante un acto delictivo o de violencia sorpresiva que pueda ocurrir en cualquier escenario, sobre todo, donde existan multitudes que pueden o no estar conscientes de dicha situación, y que de experimentarse el acto delictivo o violento, pudiesen crear un caos que haría más difícil el manejo adecuado de la situación. 

Debemos reconocer que la inseguridad social afecta la autoestima personal, tanto a nivel intrínseco como extrínseco, muy particularmente al relacionarnos con los demás. En una situación donde hemos de velar por la seguridad nuestra, y la de otros, las formas coherentes, juiciosas, serenas y reflexivas de manera rápida han de ser elementos cruciales para lograr poder ponernos a salvo de actos violentos.  Es necesario reconocer la posibilidad de huida, y quizás, en última instancia por no tener otras opciones, la posibilidad de confrontación, siempre tratando de ver qué posibilidades reales de éxito pudiésemos tener al así hacerlo. 

Tenemos que comenzar a reflexionar más detenidamente sobre cómo el área de inseguridad social nos puede afectar, pero también,reconocer posibilidades de manejo preventivo, al igual que de intervención, para adoptar así perspectivas más específicas de manejo para beneficios de todos.  

El temor y la violencia existen, pero también existen la valentía y el perdón; seremos nosotros quienes decidamos cuál hemos de escoger ante la inseguridad social, la desconfianza y el recelo.

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