María de Lourdes Lara

Tribuna Invitada

Por María de Lourdes Lara
💬 0

Actuar para derrotar lo insólito

“Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”

Bertolt Brecht

Estuve convencida de que en Puerto Rico viviamos un momento insólito. Con esto quiero describir, como apunta este adjetivo, que vivíamos una situación anómala, inaudita, infrecuente; que llama la atención de cualquier otro país y no puede dejar de sorprenderle. No es para menos. En menos de tres años fuimos enfrentados a la bancarrota de nuestros gobiernos, a la confirmación, por parte de organismos internacionales como las Naciones Unidas, de nuestra condición colonial; a elevarnos a los índices más altos de desigualdad, violencia y pobreza de todo el hemisferio, por decir algunos. Y luego, dos devastadores huracanes no dejaron piedra sobre piedra. Desde lo que observo en vecinos tan cercanos como Haití, era una situación como para salir todos y todas a las calles a levantar la furia de la indignación y hacer el “Movimiento Ocupa” más vistoso del planeta. Al menos, organizar un nuevo acuerdo social, ambiental, político y económico en donde nadie se levanta de la mesa hasta lograrlo. Sería una señal de vida, de salud mental y cordura. Nos mantendría en la lista de las sociedades que todavía creemos genuinamente de que, en solidaridad, podríamos lograr que Puerto Rico se transforme en un país próspero, justo, democrático, de equidad y sostenible.

Lo que me dejó perpleja fue la “normalidad” con la que mucha gente a mi alrededor se paseaba, sin apenas rozarle a las decenas de asuntos urgentes que arriesgan nuestra sobrevivencia y me preguntaba: ¿Será que seguiremos en estrés post traumático, luego de María? ¿Tiramos la toalla? ¿Es pura enajenación?; ¿Estamos esperando otro mesías? ¿Seremos el retrato viviente del colonizado, de Albert Memmi? ¿Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon? Pensaba si el que nos mira desde otro lugar se estaría preguntando de qué estamos hechos, qué configura nuestra cognición del mundo o si nos levantaremos para gritar un ¡basta ya! que se escuche como el Boricua en la Luna, de Juan Antonio Corretjer.

Hace poco, la historia de vida de Bertolt Bretch me tocó el alma. Una historia tan humana como política; tan poética como creativa. Una vida extraordinariamente transformadora a través de la creación del teatro épico, que irrumpió al Romanticismo de su tiempo. Para Bretch la experiencia en el teatro debía mostrar y explicar ideas de una realidad que consideraba cambiante y requería de un “distanciamiento emocional” con respecto a lo que se mostraba en la obra, para que así el público pudiera reflexionar de una manera crítica y objetiva, en lugar de que se identifiquen con los personajes. En cuanto a la obra concierne, nadie saldría igual al final. Le llamó el efecto ¨distanciamiento¨. Buscaba presentarte lo cotidiano como extraño o raro y viceversa; de modo que nada de la experiencia te pudiera crear un sentido de comodidad o incluso de resignación. En palabras sencillas, sacudirnos, mantenernos pensando, descubriendo y reconociendo otros mundos posibles dentro de la ¨rutina insólita¨ que se nos impone como natural o incambiable. Me cuestioné el pesimismo y el creerme que nada podemos hacer ante tanta castástrofe por diseño.

Necesitamos de muchos imprescindibles que tomen distancia y den cuenta de lo insólito de un país que vive en la desigualdad, la pobreza y la precariedad. Necesitamos de imprescindibles que luchan todos los días para transformar las prácticas que nos han llevado a la decadencia. Necesitamos muchos más imprescindibles que luchen todos a diario para defender nuestra educación pública desde pre-kinder hasta el doctorado. Esa educación que nos posibilita distanciarnos todos los días, pensar críticamente y actuar para derrotar lo insólito.

Otras columnas de María de Lourdes Lara

lunes, 25 de febrero de 2019

Actuar para derrotar lo insólito

La profesora María de Lourdes Lara plantea la necesidad de ciudadanos imprescindibles que luchen para transformar las prácticas que nos han llevado a la decadencia, que defiendan y fomenten la educación para actuar y derrotar la precariedad que hoy nos agobia

💬Ver 0 comentarios