Marilena Velázquez

Punto de vista

Por Marilena Velázquez
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A cultivar la vida espiritual en época de crisis

El momento histórico que estamos viviendo nos lleva a reflexionar sobre nuestra vida. Aspectos sociales, emocionales, físicos y espirituales inundan nuestros pensamientos, dirigiéndonos a nuestro interior y confrontándonos con realidades profundas e íntimas de nuestro ser. El aspecto espiritual de todo lo que estamos experimentando se hace sumamente relevante en estos momentos de crisis colectiva a nivel global.

En 1ra de Tesalonicenses 5:23 se nos revela, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible para la venida de nuestro señor Jesucristo”.

Este verso bíblico expone que el ser humano tiene un cuerpo que podemos ver, con el que se mueve y existe. También tiene un alma que se relaciona con el área psicológica. Esta se compone de la mente, la   cual envuelve las emociones, la capacidad de pensar y tomar decisiones. A Dios le plació que además de un cuerpo con un alma, el hombre tuviera   un aliento de vida provocado por Él mismo. En Génesis 2:7 nos dice, “Entonces Jehová formó al hombre del polvo de la Tierra y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Este acto de Dios distinguió al hombre de todas las criaturas de la creación. La palabra hebrea para espíritu es “ruach” que significa viento, aliento, aire, espíritu. Por tanto, Dios puso en nosotros su espíritu para que a través del mismo pudiéramos tener conexión directa con Él. 

El Señor ha estado esperando por mucho tiempo que el ser humano comience a dar la importancia que merece el cultivo de la espiritualidad. Dios nos llama a establecer una relación profunda con Él, y a buscar de su presencia cada día más. El Señor está interesado en encontrarse contigo, revelarte su palabra y mantenerte cerca de su presencia en los tiempos que se aproximan. 

Este es un tiempo de encuentro, provocado por Dios mismo. Su interés es que intimes cada día más con Él, medites en su palabra de día y de noche, y mantengas tu oración constante. Tenemos que prepararnos   porque se aproxima un tiempo de avivamiento donde muchos entenderán la importancia de conocer y acercarse a Dios, y comenzarán a acudir en su búsqueda como nunca antes. Debemos provocar la presencia del Espíritu Santo y en nuestro lugar secreto pedir revelación y   dirección, porque grandes tiempos se aproximan en los que veremos la gloria de Dios manifestarse. Su búsqueda traerá a tu vida la paz que tanto has anhelado y el gozo que solo provoca su Espíritu Santo. Te invito a que lo busques en espíritu y verdad.

Se acerca el tiempo –de hecho, ya ha llegado-cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca a personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. (Juan 4:23-24)


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