Vicente Feliciano

Punto de vista

Por Vicente Feliciano
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A dejar tranquilo el bono de Navidad

Contrario a la visión de la Junta de Supervisión Fiscal, el bono de Navidad ya no se trata de un pago extraordinario adicional al salario de los empleados. El bono se ha convertido en parte integral de la compensación de los trabajadores puertorriqueños. Cuando un empresario ofrece un salario X y el empleado potencial acepta, ambos están incorporando en su proceso decisional el pago del bono de Navidad. La mejor política pública en estos momentos es dejar el bono tranquilo.

No es que la política pública del bono de Navidad sea algo perfecto. Dos preocupaciones son las empresas a las que se les dificulta pagar el bono y el que el bono eleva el salario mínimo en Puerto Rico por encima del salario mínimo federal.

Si a la empresa le va mal, tiene que incurrir en gastos adicionales para solicitar la exención al pago del bono. Este año se otorgaron 662 exenciones. Los sectores más impactados fueron escuelas, compañías de venta al detal y restaurantes.

El caso de las escuelas es difícil porque enfrentan un reto demográfico. Cada vez son menos los jóvenes en edad escolar. Los cierres de escuelas, tanto públicas como privadas, probablemente continúen. Las compañías de venta al detal, además del reto demográfico, están enfrentando la competencia del comercio electrónico. Ya no es que las ventas que pierde una tienda pasan a otra tienda, sino que pasan a un almacén en los Estados Unidos donde se procesan pedidos recibidos por internet.

En el caso de los restaurantes, particularmente los de comida rápida, tienen el reto demográfico y la competencia de comer en el hogar. Cuando estos restaurantes tratan de aumentar precios para compensar por aumentos en sus costos operacionales, el resultado a menudo es menos clientes.

Pudo ser peor. Si 662 empresas no aguantan un ajuste de 2% en el costo de nómina, solo tenemos que imaginar cuántas hubieran cerrado en caso de un aumento en el salario mínimo. Es triste una Navidad sin bono, pero es aún más triste una Navidad sin empleo. 

Durante la administración del gobernador Luis Ferré se instauró el bono de Navidad en Puerto Rico. Fue un mecanismo para incrementar los salarios, sin implantar el salario mínimo federal. Durante la administración del gobernador Carlos Romero se implantó el salario mínimo federal y se mantuvo el bono de Navidad.

En Puerto Rico, al considerar el bono de Navidad, el salario mínimo es mayor que el salario mínimo federal. Existen 21 estados de los Estados Unidos, todos más ricos que Puerto Rico, con salario mínimo de $7.25 la hora. En la mayoría de estas jurisdicciones no hay legislación dictando días pagos por vacaciones o enfermedad. Y en ninguna de ellas existe el 2% de bono de Navidad.

Por el momento, la política pública, tanto de la Junta de Supervisión Fiscal como del Gobierno de Puerto Rico, debe ser no hacer cambios a la ley. Feliz Navidad y, para quienes recibieron el bono, que lo disfruten.




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