Hiram Sánchez Martínez

Punto de vista

Por Hiram Sánchez Martínez
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Adiós a las FURA

El primer proyecto de importancia que el gobernador Rafael Hernández Colón me asignó en 1985, cuando me reclutó como su asesor en Seguridad Pública, fue trabajar en el desarrollTo e implantación de un plan llamado Fuerzas Unidas de Rápida Acción (FURA).

La idea de que había que hacer algo para interceptar por todos los medios posibles la entrada de drogas y armas a la isla por mar y aire, le había surgido, me dijo un día, mientras sostenía una conversación con el almirante puertorriqueño Diego Hernández. Este le había indicado que se sabía que mucha de la droga entraba a Puerto Rico mediante avionetas y lanchas que no eran detectadas porque gran parte de las costas de la isla eran puntos ciegos a los radares de los aeropuertos comerciales y aun de los militares.

Entonces el superintendente de la Policía era Carlos López Feliciano, y el secretario de Justicia, Héctor Rivera Cruz, dos excelentes funcionarios comprometidos con la seguridad del país. Se reclutó a un expiloto de Vietnam para que trabajara desde mi oficina en La Fortaleza como coordinador de los recursos locales y federales, que pronto entraron a formar parte de la iniciativa. La Drug Enforcement Administration (DEA), el Coast Guard, la Administración para el control de Armas, Tabaco y Alcohol (ATF) eran algunas de las entidades federales que se unieron al esfuerzo. El proyecto FURA procuraba unir los esfuerzos de estas agencias federales con los recursos locales en el área de interceptación de aviones y embarcaciones.

Cuando hablo de recursos locales me refiero principalmente a los de la Policía: la Unidad Marítima, la Unidad Aérea, la Unidad de Drogas, la Unidad Canina, etc., así como del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) y recursos de la Guardia Nacional (para operar los radares muy bien ubicados). Por cierto, también se adquirió un aerostato que se instaló en Lajas, a 10,000 pies de altura, y era visible a muchas millas de distancia. En la Policía se añadieron lanchas de mayor potencia y velocidad. Y, sobre todo, helicópteros muy bien equipados para volar de día y de noche. Recuerdo que el primer helicóptero adquirido tenía instalado un equipo de visión de rayos infrarrojos para su trabajo nocturno. Porque FURA era un proyecto 24/7 y la Policía y las agencias federales sabían que gran parte de la introducción de las drogas se hacía de noche en vuelos para lanzar al mar los fardos de cocaína y marihuana y esperar a que lanchas fuesen a recogerlos. Por esta razón era que los turnos de trabajo de los policías manejadores de lanchas y helicópteros cubrían las horas críticas de la noche.

Otro rasgo de los helicópteros de FURA era su uso destinado estrictamente a labores de interceptación. Ni siquiera el gobernador mismo, por orden ejecutiva suya, podía utilizar ese helicóptero. Tampoco el superintendente de la Policía podía transportarse de un lugar a otro en él, a menos que fuese parte deuna misión policíaca de interceptación. Y todo el mundo respetaba estas normas. En fin, que FURA se había creado y existía para la interceptación de drogas a toda hora, y no para el trabajo policíaco rutinario.

Por eso noto con gran tristeza cómo este buen proyecto de interceptación de drogas y armas ha pasado a ser un mero despliegue de calcomanías con la sigla FURA adheridas a vehículos, lanchas, helicópteros y otro equipo, o estampadas en gorras y chalecos de algunos miembros de la Uniformada. Por lo que se ve, la Unidad Aérea solo tiene un helicóptero rotulado FURA para uso en horario diurno —de ocho a cinco—, que hasta el pasado reciente ha sido también utilizado como taxi por los empleados de La Fortaleza. (Hace poco, también se quiso utilizar para transportar a una jefa de agencia en una noche de protestas para volver de Vieques a la isla grande).

El proyecto FURA es un buen concepto que funcionó bien y tuvo muchísimos logros mientras las personas a su cargo tomaron en serio el problema de la importación clandestina de drogas y armas a Puerto Rico. La interceptación por mar y aire fue una opción real provista por un buen trabajo policíaco, ya desaparecido. Ahora solo nos resta despegar las calcomanías y decirle adiós a las FURA.

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