Raymond Laureano Ortiz

Tribuna Invitada

Por Raymond Laureano Ortiz
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A estimular nexos regionales

La zona geográfica inmediata de Puerto Rico son los territorios en torno al Mar Caribe: área que, a pesar de sus grandes contrastes, comparte elementos históricos comunes, como la colonización europea, la economía de plantaciones y la contundente herencia africana. A través del tiempo, Puerto Rico ha sido inevitablemente parte de las redes de interacción e intercambio de esta región del Gran Caribe. Por siglos, fue parte de las redes de comercio ilícito al margen de las políticas de los colonizadores europeos. Hoy día, tanto la sociedad civil como el gobierno han estado involucrados en intercambios académicos, profesionales, técnicos, culturales y deportivos. Eventos como los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe han sido foros para reunir a puertorriqueños con el resto de los caribeños.  Experiencias empresariales y turísticas también han abierto una ventana al Caribe para muchos en la isla. 

Entre las décadas de 1940 y 1960, los funcionarios del gobierno de Puerto Rico tuvieron las primeras oportunidades de interacción directa y cooperación con aquellos en los gobiernos locales de los territorios caribeños aún coloniales bajo Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Países Bajos. Durante estas décadas, estos cuatro países dieron paso a una secuencia de tres organizaciones regionales con representación de los territorios caribeños para discutir y atender asuntos de seguridad y desarrollo socioeconómico.

Posteriormente, uno de los periodos más dinámicos en las relaciones de los sectores gubernamental y privado de Puerto Rico y sus vecinos caribeños se materializó durante las décadas de 1980 a 1990. El acercamiento al Caribe ya se asomaba en la política de desarrollo económico establecida por el gobierno de Puerto Rico a finales de los setenta. El clímax del periodo se logró entre el 1985 y el 1996 a través del Programa de Puerto Rico para el Desarrollo del Caribe. El gobierno y el sector privado de Puerto Rico y los países del Gran Caribe promocionaron a la región a través del globo como lugar ideal para inversiones, logrando al menos $2,100 millones para nuevas empresas y empleos en diversos sectores de 15 países. Hubo detractores en torno a la efectividad de las estrategias del programa, pero, sin duda, hubo gran interacción con el resto de los caribeños para colaborar, debatir, acordar, disentir y proponer opciones.

A pesar de estos proyectos conjuntos, el potencial de colaboración no se ha llevado a su máximo punto. Hoy día, a través de la región e incluso fuera de la misma, hay muchísimas inquietudes en campos tales como el desarrollo económico, el manejo de desastres y el cambio climático. Se señala la necesidad de una agenda común de colaboración coordinada ante estas situaciones que incorpore no sólo a las naciones independientes de la región, sino también a los territorios asociados (a países fuera de la región). 

Para abundar sobre este asunto, la Asociación Puertorriqueña de Relaciones Internacionales y el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe auspician el viernes, 31 de agosto, a las 6:00 p.m., el foro Puerto Rico y CARICOM: Historia, retos y oportunidades.

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miércoles, 22 de agosto de 2018

A estimular nexos regionales

El profesor Raymond Laureano Ortiz alude a la importante relación entre los países caribeños y su potencial de colaboración, que al presente no se ha llevado a su máximo punto

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