Luis Vega Ramos

Tribuna invitada

Por Luis Vega Ramos
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A expulsar del PPD a los corruptos que quedan por ahí

Los aniversarios número 79 y 65 del Partido Popular Democrático  y la Constitución del ELA, respectivamente, deben invitar a la conmemoración pero con ánimo de diálogo, reflexión y, por qué no, de resistencia.

Puerto Rico y el PPD viven, con la excepción de cuando se fundó ese partido, el momento más retante y delicado en nuestra historia. El modelo de gobernanza producto de la revolución pacífica de 1940 enfrenta su desmantelamiento total frente a unos nuevos “colmillús” de aquí y allá. La relación política pactada en 1952 con Estados Unidos, junto a la Constitución aprobada por el pueblo, ha sido abjurada  y renegada por el Gobierno de Estados Unidos, reafirmando sus poderes territoriales plenarios y absolutos a través de PROMESA y de la Junta de Control Fiscal.

Y, tristemente, el partido con el talante suficiente para gritar “Vergüenza contra Dinero” ve hoy maculada su imagen por unos pocos que agarraron la Pava para abanicarse ellos  (y llenar sus bolsillos) en vez de darle sombra y protección a nuestro pueblo.

Claro que hay que conmemorar, que reflexionar y dialogar.  Pero también hay que prepararse para resistir. Y para perderle el miedo a palabras como revolución, soberanía. O justicia social.

Por ello, el acto de censura en la Fundación Luis Muñoz Marín al conversatorio de Carmen Yulín sobre el 79 aniversario del PPD no honra el legado de Luis Muñoz Marín. El mismo debió ser parte del cúmulo de actividades del PPD y de otras instancias ciudadanas para discutir pasado, presente y futuro. Tal como otro grupo de populares pudieron hacer sin inconvenientes 24 horas después en la misma Fundación.

Carmen Yulín Cruz ha anunciado el inicio de unos Diálogos Patrios con la gente del PPD y el país en general. Héctor Ferrer anunció el sábado la celebración de 40 reuniones institucionales del PPD para arrancar la reorganización de la colectividad de cara a una Asamblea General de la colectividad. Los populares debemos darle la bienvenida, tanto a la iniciativa de la alcaldesa de San Juan, como a la del presidente del PPD.

No debemos tener miedo a la conversación, al choque de ideas o al dialogo público. Doña Inés nos enseñó a hacer las cosas sin miedo.

El PPD tiene que preguntarse dónde está su pertinencia y posición de cara al futuro. Es bueno que los populares hablemos de qué significa el PPD en el siglo XXI; sólo así  podemos echar “pa'lante”.

Pero esa conversación debe ser sin exclusiones o censura. No me toca a mí excluir o censurar las aspiraciones del sector conservador del PPD. El problema  que tiene dicho sector, en mi opinión insalvable, es que dentro de la cláusula territorial, Estados Unidos siempre va a mandar sobre Puerto Rico. Pero no por eso voy a creer en excluirlos del debate o censurarlos. Que presenten su visión sobre ese y los demás temas.

De más está decir que no excluyo la posibilidad de consensos si hay buena fe. Si tomamos el reclamo esencial de cada sector ideológico en la Pava, unificaríamos al PPD. Se trata de una relación con Estados Unidos que sincronice la ciudadanía americana de los puertorriqueños con un status claramente fuera de la cláusula territorial. Eso resolvería el asunto en el PPD.

Pero que quede claro. El PPD no tiene posibilidad de mayoría electoral, ni de discurso, ni de ideas, sin el sector soberanista.  Si el PPD sacara a los soberanistas estaría condenado a ser un partido minoritario eternamente. Esa es la realidad irrefutable.

A quien hay que sacar del PPD no es a los soberanistas. Ni tampoco a los conservadores. Es a los que cogieron el partido prestado para su corrupción y su enriquecimiento ilícito. Y todavía quedan dos o tres de esos por ahí. A esos son los que tenemos que identificar y expulsar sin misericordia.

Así que conmemoremos. Dialoguemos. Reflexionemos. Y preparémonos para la resistencia. Pero para la de verdad.

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