Jorge E. Rivera Peña

Tribuna Invitada

Por Jorge E. Rivera Peña
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A frenar el éxodo de médicos en Puerto Rico

“La medicina es la única profesión universal que en todas partes sigue los mismos métodos, actúa con los mismos objetivos y busca los mismos fines”. -Sir William Osler

Esta cita retrata la calidad de un derecho humano y la razón ante la escasez de servicios de salud en nuestro país. La misma está en un panorama tétrico e inestable tanto para los doctores en medicina como a los consumidores de los servicios. Cada vez escucho en los medios de comunicación términos tales como: "éxodo de médicos"', "único sub-especialista", "cubierta parte A, B, C, D", "Reforma", "Advantage", "Medicaid", "Medicare", "Centro 330", "impericia médica", "asegurados", "no asegurados", "médico asistente", "residente", "internos" y otros. Se reducen a una sola palabra: salud. 

Si las personas encargadas de la legislación, representantes y senadores, tomaran las estadísticas como fuente principal, cada política pública dirigida al cuidado primario, el panorama sería distinto. No se trata de tener legislación y medidas transicionales acomodaticias a ciertos grupos sino darnos cuenta que el escenario es muy complejo.

Podríamos crear un centro de llamadas o una plataforma en las redes sociales para tener la perspectiva de ambas partes. Los resultados serían asombrosos y darían a conocer muchas angustias de la población. Esto daría información para la creación de un documental, tal como hizo el cineasta Michael Moore en su filme “Sicko”. En este retrata el resquebrajado sistema de salud estadounidense. Podemos ser creativos y elaborar una propuesta fílmica del sistema boricua y su realidad entre la enfermedad y el bienestar.

Si escucháramos las plegarias de este componente universal, la medicina y los que la practican, nos entenderíamos mejor. Existiría un diálogo empático al ver la otra cara de la moneda, la perspectiva tanto del galeno como del paciente. Este último es el que sufre largas esperas para ser atendido, citas pautadas para meses, cambios de proveedores, limitación de tiempo de atención, tratamiento que no es adecuado para su condición, cambios en copagos, falta de sensibilidad, negación de referidos y limitaciones de visitas a sub-especialistas.

No existe una fórmula mágica para detener el éxodo de médicos de nuestro Puerto Rico. Entiendo que debemos mirar más allá del 100x35 y ver la raíz del problema migratorio. Queremos turismo médico y tenemos un terminal en el aeropuerto Luis Muñoz Marín lleno de batas blancas, scrubs, maletines llenos de esperanza hacia diferentes jurisdicciones donde mejor atiendan sus reclamos que no llegará a oídos sordos, donde tendrán el pago por el sacrificio y su preparación. El servicio se ofrece, la caridad no se mendiga.

Podemos enumerar diferentes programas coordinados que debemos mirar con detenimiento y que podemos aplicar a nuestro país como medidas de retención y promoción de la facultad médica en general, independientemente de las especialidades. Debemos observar la Comisión Médica de las Fuerzas Armadas con sus respectivos beneficios, en segundo lugar el Comissioned Corps of the US Public Health Services, entre otros programas. 

Estos convenios podrían ser articulados de forma tal que la inversión exista desde la escuela superior hasta culminar su preparación, con una retribución de años servicio por la inversión en cada aspirante. Esto debe considerar las necesidades y zonas por áreas de especialidad del médico. Entiendo que si analizamos los beneficios que tendrían los galenos podemos equiparar la paga mensual (a tiempo) entre; seguro de impericia médica, plan de repago para el préstamo estudiantil, seguro médico, seguro de vida, educaciones continuas, residencias, plan de retiro, gastos de vivienda, dietas y relocalización, entre otros. Entonces podremos decir que le hacemos justicia a los galenos para que permanezcan en nuestra isla.

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