Ian Pagán Roig

Punto de vista

Por Ian Pagán Roig
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Agroecología: apuesta para tiempos de crisis y el futuro

En tiempos recientes la sociedad puertorriqueña se ha enfrentado a numerosos eventos que disminuyen la calidad de vida de la gente, pero que también vulneran seriamente la cadena de abastos de alimentos y ponen en cruda perspectiva su fragilidad y su alta dependencia a las importaciones. Nos quedamos ante un silencio ensordecedor ante la pregunta de ¿con qué medidas de contingencia cuenta el país para enfrentar estas amenazas a nuestra soberanía alimentaria?

Podemos compartir las experiencias productivas del Proyecto Agroecológico El Josco Bravo como una muestra del potencial productivo de una producción local basada en una agricultura eficiente, sustentable, conservacionista y autónoma: agroecología. 

En el año 2019 en la finca El Josco Bravo nuestro trabajo estuvo concentrado en una producción biológicamente intensiva en poco más de una cuerda de terreno. En este espacio se lograron cosechar más de 17,500 libras de más de 30 hortalizas diferentes con una mínima dependencia de recursos externos y que fueron a parar a cientos de familias. 

Gran parte del fertilizante y las semillas son producidas en la misma finca, el agua utilizada es obtenida de una charca de captación de agua y se utiliza un mínimo de combustible para mover maquinaria liviana.

De las 17,500 libras de hortalizas cosechadas se incluyen más de 5,000 libras de vegetales de hojas, 800 libras de hierbas aromáticas, 2,600 libras de vegetales de raíz, más de 7,000 libras de vegetales de fruta y más de 1,800 libras de farináceos. 

Esto se realizó en terrenos que hasta hace solo seis años estuvieron en abandono por décadas, pero con el conocimiento y los recursos apropiados se transformaron para producir toneladas de hortalizas anualmente. Este es el caso de miles de cuerdas de terreno en barbecho que existen en Puerto Rico. Específicamente, el Plan de Uso de Terrenos de Puerto Rico dispone de alrededor de 640 mil cuerdas para uso agrícola.

Podemos proyectarnos la idea de replicar un modelo agrícola ecológico como el que hemos presentado en nuestras comunidades alrededor del archipiélago, donde en espacios tan reducidos como una cuerda de terreno, o incluso menos, se puedan cosechar varias toneladas de alimentos al año y que sirvan de sustento económico y buen vivir para las familias. Todo esto dentro de una operación sana que promueve el reciclaje de recursos, conserva el medio ambiente e incentiva la economía local. En momentos de emergencia, estos faros agroecológicos productivos pueden servir como primera línea de contingencia para asegurar la autonomía alimentaria de las comunidades donde se ubican. Representarían un oasis y refugio en momentos de crisis. Incluso en zonas urbanas y suburbanas, estos modelos pueden ser replicados respectivamente.

Entonces, ¿cuántos núcleos agroecológicos serían necesarios para asegurar un sustento mínimo para el Puerto Rico? En cálculos que hemos realizado anteriormente hemos determinado que se necesitarían cerca de 12 mil cuerdas de producción agroecológica, o lo que sería lo mismo que aproximadamente 2,500 fincas de cinco cuerdas para ser capaces de sustituir por completo las importaciones de hortalizas que recibimos actualmente del exterior. 

¿Qué necesitamos para lograrlo? Mientras tanto, diversos proyectos agroecológicos referentes van construyendo por sus propios esfuerzos esta realidad por el archipiélago. Contamos con las tierras necesarias, con el conocimiento y con el interés de cientos y miles de jóvenes atraídos por la tierra. Para lograr esto a nivel nacional faltan importantes recursos económicos, logística e infraestructura con la que solo el gobierno cuenta para poder ejecutarlo en una escala generalizada y en un margen de tiempo razonable. Esto representaría una inversión para un futuro de sustentabilidad, salud, buen vivir y resiliencia que surge desde abajo, tan abajo como la tierra misma. 


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