José Ortiz Torres

Punto de vista

Por José Ortiz Torres
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A “Kiko” Reyes

La tragedia de la criminalidad nos impacta cuando más cerca nos toca.  Ya sea un ser querido, familiar, amigos o compañeros de trabajo. Este es el caso de la trágica muerte de nuestro compañero Francisco Reyes Márquez, mejor conocido por nosotros como “Kiko”. Al igual que yo, “Kiko” es progenie de servidores públicos quienes vivieron las injusticias salariales y de condiciones de empleo. Mediante su lucha organizacional sindical, lograron ofrecernos a su alcance las mejores condiciones de vida, disipando carencias en nuestra crianza y educación. Fuimos testigos de un legado irrenunciable en nuestra conciencia social y colectiva.

Conocí a Kiko Reyes siendo ambos delegados de la Unión de la CFSE, y formándonos en la cultura sindical con la cual nuestros compañeros antecesores dejaron una huella, para colocarnos en las mejores condiciones de trabajo y para defender nuestro centro de trabajo como un servicio esencial y de justicia a la clase trabajadora.

Ya en otra etapa generacional, coincidimos en presidencias distintas pero con un mismo fin principal, defender nuestro centro de trabajo contra los ataques de privatización, atacar la demagogia y proteger a nuestros miembros de nuestras respectivas matrículas para garantizarles un ambiente laboral pacífico. Ambos no descansamos en atajar el partidismo inoficioso que carcome la eficiencia de los servicios gubernamentales.  Él desde la presidencia de la Unión de Empleados de la CFSE y yo desde la presidencia de la Asociación de Empleados Gerenciales, mantuvimos la misma comunicación respetuosa y efectiva basada en los mismos principios en los cuales fuimos formados.  

El destino nos colocó en las presidencias para el momento más retante, en un país en quiebra gubernamental pagando el precio mediante la eliminación y congelación de todos los acuerdos de beneficios marginales y salariales como derechos adquiridos.

Hoy el compañero Kiko Reyes ha partido, víctima de una criminalidad rampante que nos agobia y limita nuestra calidad de vida. Criminalidad que los gobiernos de turno no han podido atajar ante su falta de atención, inercia y desidia, resignados en la demagogia trillada de que “no puede haber un policía en cada esquina’. Excusa que insulta la inteligencia colectiva de un pueblo abandonado a la deriva del destino, para no convertirnos en la próxima víctima. No podrá haber un policía en cada esquina - y menos en las condiciones salariales y de trabajo en que se desempeñan estos compañeros servidores públicos - pero sí con un sistema de inteligencia informativa coordinada mediante el patrullaje preventivo que disuada las guerras del narcotráfico en horas y sitios de ordinaria rutina y convivencia.   

Hoy perdemos un gran líder en Kiko Reyes, pero éste deja un llamado de trabajo incansable a la militancia organizacional y la lucha por la devolución de la dignidad humana en los centros de trabajo y el servicio público. Por el lado lamentable, nos recuerda una trágica experiencia para punzar la conciencia a una clase  política desvirtuada.

A sus seres queridos nuestras sinceras condolencias, y a Kiko, nuestro agradecimiento por su amistad, compañerismo y servicio incansable.

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