Terestella González Denton

Punto de vista

Por Terestella González Denton
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Alerta en el sector de cruceros

La historia se repite y repetirá hasta que aprendamos de los errores del pasado. Estamos reviviendo una situación similar a la que se suscitó en nuestro destino hace 14 años con la salida de los cruceros de nuestra Isla. 

En el 2005 recién asumía mi posición como directora de la Compañía de Turismo de Puerto Rico ante un panorama poco halagador en el sector de viajes de cruceros. Nos enfrentábamos a una posible reducción de un 12% como puerto base y tránsito de los cruceros. ¿Qué representaba esto para nuestro destino?  

Representaba una estocada al sector turístico, menos empleos para los trabajadores de la industria, menos aportación de dinero por visitantes y tripulantes, menos visibilidad del país para potenciales turistas, menos asientos en los aviones, menos estadías de hotel, menos actividad comercial en el puerto, menos excursiones para nuestros transportistas y una mala percepción sobre nuestro destino.

La razón principal fue la decisión de la Autoridad de los Puertos de aumentar la tarifa de pasajeros en casi un 100%, a pesar de los acuerdos preestablecidos con el sector de cruceros. Esta decisión representó una reducción de 75,000 pasajeros en el periodo de 2005-2006 y la posibilidad de que las dos líneas de cruceros principales retiraran sus barcos y siguiéramos perdiendo competitividad como destino en el Caribe, tomando en cuenta la importancia de Puerto Rico como parte de la ruta para el resto del Caribe Oriental. Aunque la Autoridad de los Puertos arrastraba una deuda millonaria y necesitaba atenderla, existían otras consideraciones mayores que debían ser sopesadas y evaluadas desde el crisol del bienestar común y no solo por decisiones administrativas detrás de un escritorio. 

La acción tomada para reconectar con los cruceros fue trabajar de manera bipartita un proyecto de ley creando los incentivos necesarios no solo para que regresaran sino para que aumentaran sus visitas, para que se quedaran más tiempo en puerto, para que los barcos se abastecieran con productos locales y que consideraran también viajar a otros puertos como Ponce y Mayagüez. Decidimos expandir la oferta de excursiones, organizar mejor el servicio en la zona portuaria para los excursionistas y asegurarles a las líneas que la Compañía de Turismo, el gobierno y la legislatura reconocíamos su importancia para el desarrollo económico de nuestro país.  Esta acción representó su regreso a nuestro destino y el aumento en el número de pasajeros. En el 2008, mi último año de gestión, el sector de cruceros aumentó en 149,000 pasajeros.

Actualmente Puerto Rico recibe 1.1 millones de pasajeros de cruceros al año, representando un aporte anual de $151 millones, generando 3,700 empleos directos y representando una fuente importante para cubrir asientos de los aviones en rutas que necesitamos mantener.  

Mi decisión fue clara cuando decidí crear el fondo de incentivos para barcos cruceros en turismo; no fue fácil pero era la mejor alternativa. Estamos experimentando momentos similares y estos tiempos ameritan que busquemos soluciones efectivas para fortalecer un sector del desarrollo económico del país que ha probado ser importante, eficaz y esencial.

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