Wilda Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Wilda Rodríguez
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Alianzas y congresos soberanistas

Una se hace dueña de sus éxitos y sus fracasos para seguir hacia donde quiere llegar. Hay quienes solo se adueñan de los éxitos. Los fracasos son ajenos. Rechazarlos desde la semántica es la mejor manera de desviar la atención del problema.

Podemos usar otro término: revés, fallo, infortunio. La conclusión es la misma. Necesitamos una nueva estrategia de lucha por la independencia de Puerto Rico. Un nuevo discurso desde las necesidades de la gente, no desde imponer nuestra visión de esas necesidades. Debatir esa conclusión desde el insulto y el cinismo nos desacredita. Por fortuna, son más los que han entrado en la discusión con ganas de trabajar que con ganas de pelear.

Parto de donde lo dejé: una estrategia desde tres consensos: (1) para la descolonización y la soberanía; (2) para un proyecto económico que podamos proponer en arroz y habichuelas; y (3) para integrar la diáspora a la estrategia y empujar todos juntos.

Creo en una alianza que nos lleve a un congreso soberanista y de ahí a una asamblea constituyente desde la sociedad civil. Una alianza descolonizadora que sume desde el centro hacia la izquierda aquí y en la diáspora. Una fuerza que ocupe espacio político propio y evidente que el Congreso de Estados Unidos ni los adversarios puedan ignorar. De ahí seguimos a la independencia los independentistas.

No parto de un análisis electoralista. Decir que el sentimiento nacionalista ha aumentado no es incompatible con decir que las instituciones independentistas, en y fuera de las urnas, se han achicado. Que hemos fracasado en orientar ese nuevo sentimiento nacionalista hacia la independencia.

Hay quienes preferirían dirigir la discusión para fiscalizar al Partido Independentista Puertorriqueño. El PIP, por su parte, resiente la posibilidad de una alianza que les compita electoralmente.

Los que quieren seguir odiando al PIP no van a parar. Quieren debatir el independentismo desde la desaparición del PIP. Si el PIP quiere seguir siendo una alternativa electoral solitaria, está en su derecho. Pasen la página ya. Hay más independentistas fuera del PIP que dentro del PIP. Organicémonos nosotros.

Eso sí, a todas las organizaciones que son llaneros solitarios les tenemos que dejar claro que no pueden ingresar a alianzas para boicotearlas desde adentro. Eso también ha estado pasando.

No le temo a empezar alianzas de cuatro gatos sin los íconos tradicionales del independentismo. Todos los esfuerzos y métodos de lucha son válidos. Incluyendo la lucha armada. Si formamos un bloque anticolonialista sólido, acabarán los íconos uniéndose sin protagonismos ni dirigismos.

Los soberanistas del PPD tienen mucho camino por andar todavía. Para mí el PPD no es opción ni con Carmen Yulín Cruz a la cabeza. Nunca lo ha sido como partido. Pero sí trabajo con ellos como individuos dentro de una alianza descolonizadora o para adelantar proyectos sociales concretos, como lo he hecho. En su momento ellos seguirán su ruta y nosotros la nuestra.

Que esa alianza desemboque en un instrumento electoral inmediato no lo vislumbro. ¿Quién puede creer sinceramente que ganar o perder las elecciones del 2020 signifique algo en esta debacle?

El trabajo es otro. Hay los que creemos en pavimentar el camino que desemboque en un congreso soberanista y una asamblea constituyente. Una fuerza anticolonialista sólida que tenga que reconocerse aquí y en la metrópolis.

Para eso ya hay compañeros preparando documentos en lenguaje sencillo de la calle que sirvan como borrador de lo que nos proponemos tanto (1) sobre el cambio de relaciones con Estados Unidos, como (2) sobre los parámetros de una nueva constitución, (3) sobre de una economía soberana y (4) sobre la integración plena de la diáspora. Cuatro documentos que serán divulgados para discusión de todo el que apeche esta ruta.

Que siga el debate. Pero caminamos mientras hablamos.

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