Sonia Daubón

Punto de vista

Por Sonia Daubón
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Alicia Alonso: el ballet en Cuba y Puerto Rico

La comunidad internacional de la danza se encuentra de luto ante la noticia del fallecimiento de la legendaria bailarina cubana, Alicia Alonso. La ocasión será aprovechada para rendir merecidos homenajes y repasar los grandes logros que alcanzó como bailarina, maestra, coreógrafa y directora de una de las principales compañías de ballet del mundo, el Ballet Nacional de Cuba. Urge reflexionar sobre la estrecha colaboración que se generó entre las hermanas Antillas, Cuba y Puerto Rico, en el establecimiento y desarrollo de la tradición del ballet desde los años 30 y hasta el presente de la cual Alicia Alonso fue eje central.

Cuando Alonso comenzó su entrenamiento a los 9 años en La Habana, en su clase de ballet estaba también el puertorriqueño Manolo Agulló. Los estudios de ballet de Agulló en esos años ‘30 transcurrieron entre San Juan y La Habana, mientras que Alonso se trasladó a la ciudad de Nueva York, donde alcanzó la posición de bailarina principal en la compañía de Ballet Theater en gran medida por su interpretación en el ballet emblemático del período romántico, Giselle.  

Agulló regresó a Puerto Rico en la siguiente década y entrenó a una generación de estudiantes aventajados de ballet, entre los cuales se encontraban Ana García y José Parés. Ambos, García en el 1948 y Parés en el 1951, ingresaron a las filas de la primera compañía de ballet que se forma en Cuba, el Ballet Alicia Alonso. Con esta compañía, García y Parés participaron en las giras por América Latina y ayudaron a concretar el sueño de Alonso de establecer una tradición de ballet en Cuba.  Consecuentemente, García y Parés harán lo mismo a su regreso a Puerto Rico, donde formaron estudiantes y establecieron, cada uno en la década del 50, una compañía de ballet: Ana García, Ballets de San Juan (1954), y José Parés, Teatro de Danza José Parés (1957). Fue Parés quien incluyó entre sus miembros a los bailarines cubanos Joaquín Banegas, Eduardo Recalt y Adolfo Roval y tuvo como estrella invitada a la bailarina cubana, Carlota Pereyra. Alicia Alonso, por su parte y como muestra de apoyo a Ballets de San Juan, regresó a Puerto Rico en el 1955 con el bailarín Royes Fernández para presentar por primera vez el ballet Giselle. En el 1957, regresó con la compañía Ballet Russes de Montecarlo, invitada a presentarse en el primer Festival Casals que se celebró en Puerto Rico.

Con el triunfo de la revolución cubana en el 1959, Alonso invitó a Parés y audicionó a miembros de su compañia, los puertorriqueños Otto Bravo, María y Carlota Carrera y Sylvia Marichal, entre otros, quienes pasaron a formar parte del Ballet Nacional de Cuba. En esta nueva etapa, José Parés fue el bailarín, coreógrafo y maestro puertorriqueño que, junto a los cubanos Fernando, Alberto y Alicia Alonso, desarrollaron lo que hoy se conoce como la escuela cubana de ballet. Parés, agradecido de la oportunidad que “Lalo” (La Alonso, como cariñosamente la llamaba) le brindó de ser parte de tan histórico esfuerzo, posteriormente viajó a Europa, Asia y América Latina, impartiendo clases magistrales de esta técnica y montando reposiciones del repertorio clásico de ballet.

Otto y su esposa entonces, Petra Bravo, las hermanas Carrera y Sylvia Marichal junto a Joaquín Banegas, todos forjados en la técnica de la escuela cubana de ballet, regresaron a Puerto Rico a continuar una labor pedagógica en las escuelas y conservatorios de ballet. De esta manera se dotó de bailarines a las compañías de ballet que había en Puerto Rico. El intercambio entre bailarines puertorriqueños y cubanos continuó con la llegada de Víctor Gilí y Osmay Molina y la estadía de la puertorriqueña Bettina Ojeda en el Ballet Nacional Cuba por varios años.

Alicia Alonso con el Ballet Nacional de Cuba regresó a nuestra isla en diferentes ocasiones, la última vez en 2016. En esta visita le regaló a Carlota Carrera los últimos libros publicados sobre su trayectoria artística. Carrera a su vez donó los mismos al Archivo de Danza de la Colección de las Artes del Sistema de BIbliotecas de la Universidad de Puerto Rico. En el Archivo de la Danza están disponibles junto a las colecciones particulares donadas por Otto Bravo, María y Carlota Carrera y Nana Hudo. Gracias a los documentos, fotos y programas de danza de estas colecciones, tendremos la oportunidad de apreciar el legado de Alicia Alonso, una de las grandes figuras del ballet, y afirmar la estrecha relación de colaboración artística entre Cuba y Puerto Rico en el campo de la danza.

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