Gerardo A. Carlo-Altieri

Punto de vista

Por Gerardo A. Carlo-Altieri
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Alternativas económicas de cara a la crisis del coronavirus

El venerado especialista sobre la historia de Puerto Rico, don Ángel López Cantos, quien dirigió el programa de doctorado de la Universidad de Sevilla y el Centro de Estudios Graduados de Puerto Rico, decía que todo ser humano goza de tres ciudadanías: la global, la nacional y la verdadera o “chica”, su pueblo de nacimiento.

La pandemia declarada por la Organización de Salud Mundial, unida al colapso económico por falta de oferta y demanda, el desplome de los mercados y el endeudamiento excesivo (privado y público), requiere un análisis sobre la globalización y su futuro, atada al capitalismo descontrolado de los países desarrollados (Ferguson, N., “Sinking Globalization”, Foreign Affairs, 03/22/20).

John Scott, jefe de Sostenibilidad y Riesgo de Zurich Insurance Group, describe la relación entre COVID-19, la economía y sus consecuencias geopolíticas, enfatizando la necesidad de cooperación entre la industria privada y la Coalición para Preparación de Epidemias, agencia formada para coordinar la logística e información entre naciones (Scott,J., “COVID-19, The Health, Economic and Geo-political Consequences”, Zurich Group).

Scott enfatiza que hay que coordinar el diagnóstico, los exámenes, el acceso a medicinas, los tratamientos y la investigación de forma internacional, con apoyo de la industria privada. 

Además, muchos entienden que en este momento no se puede depender de las herramientas monetarias de la Reserva Federal y los bancos centrales, tales como la reducción de intereses, sin flexibilizar las políticas fiscales nacionales que han limitado los gastos gubernamentales y déficits presupuestarios. 

La propia Ángela Merkel anunció esta semana un programa de gastos en la economía alemana de 500,000 millones de euros, contrario al mantra de austeridad y de cero déficit que su administración y el Fondo Monetario Internacional impuso sin misericordia sobre países periféricos (“Crisis del coronavirus”, El País, 03/16/2020). 

También Scott recomienda reconocer los “desbalances” entre países y apoyar a aquellos que no tienen los recursos para manejar la emergencia. Esta aseveración debe considerarse al legislar los remedios federales y locales para contrarrestar la depresión en los Estados Unidos, donde los principales centro urbanos están habitados por minorías económicamente desventajadas y con poca protección social y de salud. 

Igualmente, aplica lo anterior a las posesiones, incluido Puerto Rico que, por falta de representación política, tienen trato desigual en la repartición de fondos y donde la inequidad socio-económica es altísima. 

Se tiene que otorgar prioridad a eliminar la desigualdad y la marginación socioeconómica de las poblaciones más desamparadas, por razones de equidad y para evitar la auto-procreación descontrolada de la crisis. 

Este es el momento perfecto para exigir ante el Congreso de los Estados Unidos y los tribunales que el gobierno federal otorgue paridad completa en sus programas a Puerto Rico, aunque requiera el pago de contribuciones federales, a las cuales ya muchos estamos sujetos.

Martin Wolf, jefe editor en economía del Financial Times, opina que los países “vulnerables” necesitarán ayudas para atender la crisis salubrista y económica y que resulta vital dejar atrás las políticas nacionalistas suma-cero (“zero-sum nationalistic policies”) que dificultan reconstruir el orden global (Wolf, M., The Financial Times, 03/17/2020). 

Las cuarentenas quincenales, el sueño sobre la resurrección de la Sección 936 y la esperanza de fondos “helicópteros” federales, no son soluciones inmediatas ni permanentes al “monstruo” que tenemos encima. 

A la vez, experiencias anteriores indican, que los rescates a los bancos y las multinacionales nunca llegan a los ciudadanos de carne y hueso, y que los préstamos de la Administración de Pequeños Negocios, las ayudas de FEMA y los programas de desempleo son meros parches que no podrán sanar una crisis de esta magnitud. 

Por el contrario, se requiere una inyección de fondos locales en forma de “grants” sustanciales directo a cada ciudadano y negocio para inyectar liquidez y poder afrontar las necesidades y operaciones de inmediato, asegurar los empleos y alentar el consumo. 

Esto se puede comenzar con los $13.2 mil millones que tenía el gobierno central a 31 de diciembre de 2019 en sus 486 cuentas bancarias, de los cuales solo $2.3 mil millones aparecen restrictos (Debtor’s Cash Account - Disclosure Statement for the Commonwealth of Puerto Rico, Part III - E pags. 109-110).


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