Lisandra Maldonado Rivera

Tribuna Invitada

Por Lisandra Maldonado Rivera
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Alto a la indiferencia hacia el maltrato animal

Por años hemos escuchado cómo el problema del maltrato de los animales ha ido en aumento en nuestro amado Puerto Rico. Lamentablemente, muchos casos han estremecido nuestra fibra social, como el de perros quemados vivos y hasta gatos arrojados a su suerte desde puentes y precipicios. Estos claros actos de maltrato tienen que ser condenados por todos. Pero el maltrato tiene muchas manifestaciones y una de ellas, la indiferencia, impacta directamente el quehacer diario de nuestro pueblo.

Según estudios, en Puerto Rico existen sobre 200,000 perros y 100,000 gatos realengos en las calles. Muchos de estos fueron abandonados por sus propios dueños. Esto es un problema serio que de no atenderse con la premura que amerita, podría desencadenar en una verdadera crisis de salud, particularmente en estos tiempos de estreches económica que vivimos.

No podemos simplemente echar la mirada hacia otra parte; tenemos que ser proactivos y atacar este problema como hemos hecho con tantos otros. Simplemente la indiferencia no debe y no puede ser una opción. Entonces, ¿qué debemos hacer con estos animales que a diario vemos rondando nuestras calles? Es mucho lo que juntos podemos lograr. Este no es un problema que lograremos erradicar de la noche a la mañana. Pero tenemos que comenzar en algún punto.

El voluntariado es imprescindible en estos momentos. Puerto Rico necesita de todos para salir adelante. De la misma manera, todos tenemos que aportar para disminuir la cantidad de perros y gatos en la calle. Empezamos con lo más sencillo. Debemos asegurarnos que si compramos o adoptamos una mascota, tenemos los recursos para mantenerla. Si en algún momento esos recursos disminuyen, es importante que los esterilicemos y llevemos a un albergue para promover su adopción.

La esterilización masiva podría ser evaluada, así como se debe estudiar cambios a las leyes vigentes para impulsar el voluntariado en albergues de animales, los cuales hacen una titánica labor con los escasos recursos que tienen a su disposición.

Tenemos que ser más conscientes de nuestro rol en esta lucha. Cuando observemos algún perro realengo, vamos a actuar. Llameemos a las autoridades gubernamentales,  contactemos a los albergues; vamos a envolvernos. Dejemos atrás la indiferencia. Los que pueden, vamos a donar de nuestro tiempo y esfuerzo para asistir a los cientos de voluntarios que día a día laboran en estos albergues para salvaguardar la oportunidad de vida de estos animales domesticados.

Digámosles no a la indiferencia, sí a la vida. Involúcrate en esta lucha contra el maltrato de animales. 

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