Iván Garau Díaz

Tribuna Invitada

Por Iván Garau Díaz
💬 0

A mitigar el poder discriminatorio del Congreso

El clamor es que la estadidad es un nuevo proyecto para reorganizar la economía quebrada de Puerto Rico, que está bajo el Título III de la Ley Promesa que fue promovida y aprobada bajo el gobierno del Partido Popular Democrático.

La necesidad humana y económica de Puerto Rico es liquidar la colonia. La ciudadanía en su inmensa mayoría aspira en consenso eliminar nuestro trauma y pesadilla histórica del colonialismo.

Si la colonia es la causa directa de la historia contaminada de los puertorriqueños, debemos votar en el plebiscito con miras a descolonizar a Puerto Rico como territorio bajo los poderes plenarios del Congreso.

El propósito del plebiscito es mitigar el poder absoluto y discriminatorio del Congreso contra los puertorriqueños, ciudadanos americanos de segunda clase para que podamos recibir igualdad de derechos y aportaciones de fondos federales.  

El deseo de la inmensa mayoría de los puertorriqueños es conservar la ciudadanía y la gran unión permanente con los Estados Unidos y esas aspiraciones hay que expresarlas con el voto de la voluntad mayoritaria de los puertorriqueños.

El propósito principal del plebiscito es, por supuesto, determinar si el cambio de descolonización de Puerto Rico tiene el respaldo del electorado. Ello implica un voto individual inteligente y exige una acción afirmativa para proteger la ciudadanía americana. No votar en el plebiscito es una voluntad frustrada y encapuchada. 

La ciudadanía americana de los puertorriqueños es estatutaria, por lo que puede revocarse por el Congreso en caso de Libre Asociación o Independencia. Eso lo debemos repetir “ad nauseam”, aunque consista en recordar lo admitido por todo el mundo, incluso por populares, soberanista e independentistas en un país en crisis.

La historia es que, la ciudadanía americana se otorgó en el 1917 a los puertorriqueños mediante la ley del Congreso conocida como el Acta Jones. La ciudadanía de los Estados Unidos de los puertorriqueños no equivale a la ciudadanía garantizada por la Enmienda XIV, Sección 1 de la Constitución de los Estados Unidos de América. Por lo tanto, en teoría sería probable que el Congreso revocara o modificara la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños en caso de libre asociación soberana o independencia.  

Toda persona nacida en Puerto Rico después de la libre asociación soberana o independencia será privada de la ciudadanía de los Estados Unidos, porque no estaría sujeto a su jurisdicción y residiría en un país extranjero, en un Puerto Rico que liquidaría el colonialismo que ellos históricamente han denunciado.

El proceso del plebiscito está diseñado para darle participación igual a los colonialistas, soberanistas, independentistas y estadistas. Incluso, los protestantes anarquistas de militancia líquida tienen igual oportunidad de votar y que sus votos se cuenten. Pues, el verdadero diseño corresponde a un nuevo proyecto de país y lucha entre colonialistas y descolonizadores.

Los que se abstengan de votar, se cierran y pretenden encerrarnos en el diseño colonial fracasado. Los líderes minoritarios que promueven esa abstención con alianzas o sin alianza con los soberanistas e independentistas tienen terror a los escasos votos que obtendrían en la consulta. El escrutinio electoral los desenmascara y quedaría al desnudo que son insuficientes e inconsecuentes en el Puerto Rico moderno.

Algunos líderes soberanistas, independentistas, colonialistas y revolucionarios afirman que el Congreso no va a concedernos la estadidad. Por qué temen votar si la puerta está abierta para que participen para promover la determinación final del Congreso Federal en este asunto.

La pregunta que tienen que hacerse los puertorriqueños el 11 de junio es, ¿quieren la asociación permanente con los Estados Unidos? Si el pueblo quiere continuar con la asociación con los Estados Unidos, la respuesta es seleccionar la estadidad bajo la insignia del triángulo.

Si el pueblo quiere estar fuera de los poderes plenarios del Congreso y que sus hijos no sean ciudadanos americanos, entonces, la respuesta es libre asociación e independencia bajo el círculo. Pero, de la misma manera en que ocurrió en la República de las Filipinas y la Micronesia, eso también quiere decir que no habrá ciudadanía estadounidense.

El plebiscito requiere de una respuesta descolonizadora contundente. La abstención en el plebiscito no es una respuesta responsable y es otra politiquería personal de los inmovilistas coloniales, quienes ha tirado la toalla en el proceso plebiscitario con un “no más” voto de auto-descalificación en la contienda electoral.  

El plebiscito, en realidad se ejerce democrática y pacíficamente al presentarle al pueblo todas las alternativas en igualdad de condiciones mediante voto libre y secreto. El elector decide participando con su voto, sin intermediarios o representantes en el mandato que debe ser obligatorio al Congreso. El fortalecimiento del sistema democrático requiere la participación del pueblo en la consulta. El pueblo decide con conocimiento de causa y del colapso económico colonial. La alternativa triunfante en la consulta le corresponde al estatus que obtenga la mayoría de votos emitidos. Corresponderá a todos votar en el día provisto terminar la colonia tanto con Estados Unidos como contra algunos puertorriqueños que ejercen ese trato desigual sobre millones de puertorriqueños y que hoy se huyen para proteger sus fortunas personales.

Otras columnas de Iván Garau Díaz

viernes, 6 de octubre de 2017

Despierta nuestra gratitud

El licenciado Iván Garau argumenta sobre el agradecimiento que tenemos los puertorriqueños por las ayudas que hemos recibido en momentos de crisis

jueves, 14 de septiembre de 2017

Irma acentuó la solidaridad boricua

El abogado Iván Garau reflexiona sobre los gestos solidarios que han aflorado en la isla tras el paso del huracán Irma

💬Ver 0 comentarios