Antonio Quiñones Calderón

Elecciones 2020

Por Antonio Quiñones Calderón
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Aníbal tiene que dar explicaciones

La candidatura de Aníbal Acevedo Vilá a la comisaría residente –una viñeta del PPD del pasado– debería compelerle a explicarse y a excusarse públicamente de anteriores actuaciones suyas que le permitan legítimamente solicitar votos en su ambición de reinsertarse en la nómina pública desde el cargo electivo al que pretende regresar. Solo haciendo esa explicación y ofreciendo excusas, tendría validez moral su reclamo a los votantes. La búsqueda de un empleo mediante elección popular no puede ser nunca un episodio de narcisismo.

Al interior de su partido, Acevedo Vilá debe explicar el proceso de profilaxis ocurrido en esa colectividad para que tenga el electorado la seguridad de que salieron, los líderes populares y el partido, de la “mugre” que denunció él, luego de su derrota a manos de Héctor Ferrer (QEPD) por la presidencia de del PPD. Al pueblo en general, debe excusas y explicaciones más serias. Entre ellas, su exigencia de “pues tú te callas la boca” al entonces portavoz del PPD en la Cámara de Representantes, cuando este fue a avisarle a La Fortaleza que, por un error de redacción, la legislación aprobada en 2006 para la imposición del IVU terminaba con un 7%, en lugar del 5.5% como era la intención legislativa de la mayoría estadista. Fue por aquellos días que había hecho el ahora exgobernador la recordada caminata desde La Fortaleza hasta el Capitolio, irónicamente respaldado por algunos líderes sindicales, abogando por la tasa más alta del IVU. El mismo quien, tras salir de La Fortaleza, condenó el impuesto por él favorecido a la cantidad máxima como “un daño terrible a la economía”.

Tiene más que explicar. No basta con decir –erróneamente, por cierto– que “12 jurados me hallaron inocente” en los 9 cargos por corrupción que le imputó el gobierno federal en 2008, en pleno ejercicio de su gobernación. Los jurados lo declararon “no culpable” (que es lo que puede declarar un jurado; eso o “culpable”), en una decisión que asombró a todos, luego que 10 de los 12 eslabones que constituían la cadena de conspiración denunciada se declararan culpables o así fueran declarados. En el aire quedó, y el aspirante popular a la comisaría residente debe aclararlo, la estipulación de su defensa y la fiscalía admitiendo los donativos ilegales que solicitó y recibió de parte de amigos y familiares, que tuvo luego que devolver. Todavía resuenan las palabras del juez Barbadoro al negar el pedido de exoneración perentoria por sus abogados: “Hay evidencia fuerte; hay suficiente evidencia para que continúen los cargos”.

El licenciado Acevedo Vilá ha dicho que, para evitar “los problemas” de sus pasadas campañas, tendrá ahora como fiscalizador financiero a un “prestigioso contador público autorizado”. Eso está bien, pero la complicación con “los problemas del pasado”, como él los llamó, no fue asunto de descuadre financiero. No pretenda imponer en su campaña el olvido por decreto (damnatio memoriae), como se practicaba en la antigua Roma.

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