Manuel Izquierdo Encarnación

Punto de vista

Por Manuel Izquierdo Encarnación
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Anomalía constitucional

La Constitución es la ley suprema del país. Sin embargo, eso no quiere decir que contiene la solución a todas las controversias. A los problemas que no tengan solución en nuestra Constitución los llamamos anomalías o vacíos constitucionales.

Muchas de esas anomalías son resueltas por el Tribunal Supremo de Puerto Rico porque, siguiendo la tradición jurídica norteamericana, es el intérprete por excelencia de la Constitución. Lo que ese foro resuelva al interpretar la Constitución es ley en Puerto Rico y vinculante para todos.

La controversia por la renuncia del gobernador Ricardo Roselló y la juramentación apresurada de Pedro Pierluisi ha provocado una anomalía constitucional. Ante ese escenario, dos normas atienden la controversia, pero con resultados distintos.

Por un lado, está la norma constitucional que requiere que todo secretario de la Rama Ejecutiva sea confirmado por el Senado. El propósito es evitar una indebida acumulación de poder en una rama de gobierno, que tendría trazos de absolutismos fascistas o dictaduras de izquierda. En ese escenario, la juramentación de Pierluisi como gobernador es nula.

Por otro lado, está la norma constitucional que concede al gobernador la facultad de hacer nombramientos, aunque la Asamblea Legislativa esté en receso. Esa facultad evita que el gobierno se paralice en situaciones en las que la Legislatura no esté reunida. Los nombramientos de receso no son eternos. Terminan al concluir la siguiente sesión ordinaria.

En ese escenario, las funciones de Pierluisi como gobernador podrían estar autorizadas hasta que concluya la próxima Asamblea Legislativa en diciembre de 2019.

¿Cómo resolver esta anomalía constitucional? La solución radica en el principio democrático de que el pueblo es soberano.

Ese principio es el cimiento del cargo de secretario de Estado, porque es el sucesor constitucional del gobernador en cada cuatrienio. Por eso se requiere que sea confirmado por ambos cuerpos legislativos.

En otras palabras, la intervención de la Cámara y del Senado en la selección del secretario de Estado da legitimidad a dicho funcionario al asumir el cargo de gobernador. Obviar ese paso fundamental desmorona nuestro sistema republicano de gobierno y hace de la Constitución un documento para el archivo histórico.


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