Carmen Dolores Hernández

Tribuna Invitada

Por Carmen Dolores Hernández
💬 0

Ante el esqueleto de la realidad

Los colonizados –nosotros lo somos más que ningún otro pueblo- siempre esperan que les saquen las castañas del fuego. ¿Que hay pobreza? Allá vamos, al Congreso, con las manos extendidas a pedir. ¿Que hay un desastre natural? ¡Que venga FEMA! ¿Que estamos en quiebra? Que nos lo arreglen ellos, aunque el remedio sea peor que la enfermedad. Raras veces se analizan las situaciones para determinar qué las causó y qué remedios podemos ponerles. Tras el paso de María, la ayuda –además- se pide a gritos.

No es que no la necesitemos. Como cualquier pueblo asolado por un desastre natural, es lícito esperar ayuda de otras naciones, de organismos internacionales y regionales, de organizaciones mundiales. Lo que sucede en el caso de Puerto Rico, por ser colonia, es que las ayudas tienen que venir todas de Estados Unidos. ¿Quién va a socorrer a un territorio del país más rico sobre la faz de la tierra? El amo colonial tampoco se movió rápida y eficazmente para hacerlo.

Hay un problema con la estructura de nuestra sicología. Como los niños, creemos que nada malo nos puede pasar si estamos bajo la cobija de un ente tutelar: Estados Unidos. Sin embargo, nos pasa, nos ha pasado y nos seguirá pasando. No hay garantías contra los desastres naturales, infortunios, cambios de suerte o vaivenes de la economía mundial. Menos aún contra el mal gobierno interno y la corrupción. Nada ni nadie puede garantizar la felicidad o la prosperidad individual o colectiva. Cada uno –persona o pueblo- se labra su suerte, se forja su futuro. El niño confía en sus mayores; el adulto en sí mismo.

Resulta alentador que, con María, la primera respuesta al desastre, muy eficaz en su escala, fue la nuestra. Nos unimos por vecindarios, nos ayudamos velando por los nuestros y los vecinos, talamos árboles, limpiamos calles, destapamos tubos, compartimos energía, comida, agua, amistad. Falló la organización a una escala superior. Los lemas ubicuos no bastan: son palabras huecas. Obras son, ciertamente, amores. Lo eficaz es el propio esfuerzo que debe entrañar una vigilancia constante para que los administradores de la colonia no vuelvan a cometer, en la reconstrucción, los errores que nos trajeron hasta aquí.

Sería trágico que reconstruyéramos las fallas, fracasos, equivocaciones, improvisaciones e imprevisiones que desembocan en situaciones como la actual e inician ciclos de mendicidad colectiva ante el Congreso. No debemos permitir que una clase gobernante inepta (de todos los partidos) condene a nuestro país a la dependencia y a las deudas impagables con sus afanes electorales ciegos y su codicia (demostrada ahora mismo en el vergonzoso modo en que los legisladores se aprovecharon de sus puestos para conseguir gasolina sin someterse a las esperas que todos los demás soportamos).

Nuestros gobernantes son intermediarios hipócritas que le muestran una cara al pueblo y otra al amo colonial. Si vamos a intentar resolver nuestros problemas a escala de nuestro tamaño y posibilidades, tenemos que prescindir de los políticos ineficientes, corruptos o mendaces eligiendo a personas dispuestas a encararse con las realidades del país, a explicárselas claramente a los puertorriqueños, a atender lo urgente y encaminar lo futuro. La reconstrucción del país depende de que nos pongamos de pie como hombres y mujeres hechos y derechos, conscientes de nuestra obligación ciudadana. Depende de que aprendamos a respetar nuestra tierra y comprender su fragilidad.

Al despojarnos del verdor, María ha dejado visibles los esqueletos de nuestra realidad. Mirémosla de frente y asumamos la responsabilidad de un futuro que sea no solo más verde sino más nuestro.

Otras columnas de Carmen Dolores Hernández

martes, 2 de octubre de 2018

La administración de la cultura

La profesora Carmen Dolores Hernández argumenta sobre la adecuada administración de la cultura, los logros del ICP y la agenda inmediata del titular en funciones de esa agencia

miércoles, 29 de agosto de 2018

Nuestros vecindarios

La profesora Carmen Dolores Hernández argumenta sobre los vecindarios, sus cambios con el paso de las décadas, y su importancia como espacio de convivencia solidaria

💬Ver 0 comentarios