José Frontera Agenjo

Punto de vista

Por José Frontera Agenjo
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Ante la pandemia, se necesita un nuevo Bretton Woods

En 1944, anticipando el triunfo de los aliados sobre Alemania y Japón, se celebró en Bretton Woods, NH, Estados Unidos, la conferencia de las Naciones Unidas en la que se acordó la estructura del sistema económico mundial de la posguerra. De ahí surgieron el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y, eventualmente, el Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT) que evolucionó en la Organización Mundial del Comercio (OMC – WTO). Tres puntos centrales en ese sistema: la liberalización de los mercados, la estabilidad de las tasas de intercambio financiero y mecanismos de endeudamiento y repago garantizados. Su idea de fondo: a mayor codependencia entre los países y los mercados menos probabilidad de guerras que pongan en riesgo el sistema.

Prontamente, el sistema se desvirtuó y se tornó abusivo. Los países que controlan el capital y los recursos explotaron a fuerza de deuda externa a los subdesarrollados. Las nuevas guerras y formas de expansión neoliberales se movieron al acaparamiento de los recursos naturales y de producción mediante un nuevo aliado, las multinacionales. Eventualmente, esto produjo la concentración de capacidad productiva a bajo costo en pocos países, limitando la oferta de muchos de los bienes de subsistencia a nivel mundial, como ocurre con China.

Lo que se vive en esta pandemia con la escasez de recursos de respuesta, el acaparamiento comercial de artículos de primera necesidad y los excesos de consumo que limitan una distribución global equitativa es consecuencia de esto. Hace tiempo que el sistema económico dejó de responder a las reglas de oferta y demanda y a los principios del capitalismo clásico. Vivimos en un sistema que crea la oferta y genera una demanda artificial por la misma, sumiéndonos en patrones de consumo y endeudamiento ante la falacia de una mayor calidad de vida. En muchos lugares, como en Puerto Rico, se crea una ilusión de bonanza económica que nunca genera desarrollo verdadero y sostenible. Por eso nuestra crisis aguda, ahora todavía más, ante el estancamiento que suponen las medidas de cuarentena.

Hace falta un sistema más solidario, donde el individuo no sea visto solo como consumidor, sino como persona, con todo tipo de necesidades por satisfacer que no sean impuestas por la moda o tecnología prevalecientes. Un sistema donde la salud, la educación, vivienda y alimento no sean bienes de consumo, sino derechos inherentes al hecho de ser persona. Hace falta un nuevo Bretton Woods basado en esos principios.

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