Eddie Guerra

Punto de vista

Por Eddie Guerra
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Antes de traer las farmacéuticas, repensar el modelo energético

Tal parece que las visiones de futuro económico y energético en Puerto Rico van en direcciones opuestas. Por una parte, se quiere atraer industrias farmacéuticas las cuales requieren alto y constante consumo eléctrico. Por otro lado, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) busca que gran parte de Puerto Rico se sostenga por fuentes de energía renovables. ¡Celebro ambas visiones con entusiasmo! Sin embargo, como ingeniero boricua en la diáspora, habiendo trabajado en proyectos energéticos, siento la responsabilidad de exponer la pregunta - ¿acaso tal visión energética podrá sostener la economía manufacturera y farmacéutica que deseamos como pueblo?

La AEE presenta su visión energética para Puerto Rico en el Plan de Recursos Integrados (PRI). Ahí se estipula que se incrementará agresivamente la generación de energía solar a un 40% para 2025 y hasta un 60% para 2040. 

Al estudiar el PRI, la mayor discrepancia se identifica en la suposición del modelo económico que se usa para justificar esta visión energética. Específicamente, la Sección 3 del PRI asume que durante los próximos 20 años la isla perderá cerca de 700,000 habitantes, el ingreso doméstico bruto se mantendrá constante y el consumo energético se reducirá cerca de 50%. ¡Esta visión es claramente opuesta al futuro manufacturero que se propone para Puerto Rico! De Puerto Rico atraer más manufactura, es razonable asumir que se reduciría la emigración. También, en una economía saludable, no solo la industria consumirá más energía, sino también los servicios básicos que se necesitan para sostener tal industria – comunicaciones, seguridad, salud, agua y transportación, entre otros.

El actual plan energético de la AEE se debería redefinir para una economía basada en una industria farmacéutica de alto y constante consumo eléctrico. Se debería ajustar a las demandas de una economía manufacturera - un balance óptimo entre energías renovables y las de tipo “base”. Las fuentes de energía tipo “base” se caracterizan por correr 24 horas al día y 365 días al año.

Desde el punto de vista ingenieril, el consumo eléctrico de una farmacéutica es constante durante el día y a lo largo del año. Esto es contrario a la naturaleza intermitente de fuentes renovables. El consumo intenso de una farmacéutica también expone la limitación de almacenamiento de baterías de proveer capacidad por muchas horas, mientras no haya sol. Las energías de tipo “base” serán indispensables para un Puerto Rico industrial. Puerto Rico debe evaluar todas las opciones energéticas tipo “base” para tal visión. Hoy día, estas incluyen: gas natural, carbón y microreactores. De estas tres energías tipo “base”, solo los microreactores proveen cero emisiones de carbono, requieren la menor cantidad de combustible por unidad de electricidad generada y poseen la resiliencia más alta contra huracanes y terremotos. Es una opción que amerita discusión.

Al final, sin embargo, es una pregunta de visión. De nada vale promover a Puerto Rico como un destino farmacéutico cuando el plan actual de la AEE es para darle electricidad a una visión de Puerto Rico totalmente opuesta. Al igual que yo, somos muchos los ingenieros jóvenes boricuas en la diáspora que recordamos los tiempos prósperos de los 90 y a principios de 2000. Discutamos qué futuro energético hace sentido para el futuro económico que queremos. Esto no es cuestión de ideología. Es cuestión de ser práctico.

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