Hiram Sánchez Martínez

Punto de vista

Por Hiram Sánchez Martínez
💬 0

Antonia Martínez: justicia tardía que es justicia

En la pancarta, casi del tamaño de un cruzacalles, se podía leer la consigna: “Antonia no se graduó porque Benítez la mató”. El próximo mes —14 de junio de 2020— se cumplirán cincuenta años de haberse desplegado esa pancarta en el proscenio del teatro del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, en aquellos actos de graduación. Por eso nada más oportuno que el Senado Académico de la UPR, cincuenta años después, le haga justicia a Antonia Martínez Lagares, Toñita, al otorgarle póstumamente el grado de Bachillerato en Artes en Educación con concentración en Español. Se trata de un acto de verdadera justicia por el que hay que felicitar a los miembros de la facultad de Educación, que lo recomendaron, y a los del Senado Académico, que lo aprobaron; en ambos cuerpos de manera unánime.

Pero ¿qué pasaba hace cincuenta años en la UPR que desembocó en el asesinato de Antonia Martínez Lagares e impidió que ella se graduara? En esa época los estudiantes protestábamos contra (1) el servicio militar obligatorio, (2) la presencia del programa del ROTC dentro del campus— y (3) la guerra de Vietnam. Lo mismo hacían mayoritariamente los universitarios norteamericanos allá en Estados Unidos. Aunque no todos estábamos de acuerdo con respecto al modo de protestar, siempre había grupos que empleaban métodos nada pacíficos que muchas veces terminaban en violencia.

Precisamente fue lo que ocurrió ese 4 de marzo, cuando el presidente de la Universidad, Jaime Benítez, actuando como rector interino del recinto, hizo entrar a la Fuerza de Choque de la Policía al campus en horas de la tarde, para controlar un motín que involucraba, de un lado, a estudiantes anti-ROTC y, del otro, a cadetes pro-ROTC. Antonia Martínez Lagares no había ido a la universidad ni había participado ese día en ninguna de las actividades de protesta organizadas. Cerca de las 6:45 p.m. se incorporó a un grupo de estudiantes de Santa Rita que nos acercamos a ver lo que estaba sucediendo en el campus. Pero al percatarnos de que la Fuerza de Choque tenía intenciones de salir de los predios de la universidad para “limpiar” las calles en derredor, decidimos regresar a nuestros hospedajes. En la ruta que Antonia y dos compañeras tomaron de regreso al suyo, por la Ponce de León, fueron invitadas a subir a otro hospedaje para que “se protegieran” de los tratos ásperos con que la Fuerza de Choque solía hacer el trabajo de despejar las calles. Subieron. Los y las del balcón no estaban tirando piedras ni disparándole a nadie. Simplemente observaban pacíficamente lo que sucedía en la calle.

En eso, estando allí asomados al balcón, los estudiantes comenzaron a protestar contra varios policías que macaneaban inmisericordemente a un joven en la calle. Se escucharon gritos de “¡Abusadores!”, “¡Asesinos!”, y uno de los guardias —evidentemente de mecha corta— desenfundó, apuntó al balcón, disparó y siguió su camino como si tal cosa. Acababa de asesinar a Antonia Martínez Lagares de un tiro en la sien. Ningún otro policía lo arrestó ni lo señaló después.

El presidente-rector Jaime Benítez ordenó arriar las banderas a media asta el 5 y 6 de marzo, cuando el recinto estaba cerrado. Y ese fue el único reconocimiento institucional de la UPR a la memoria de Antonia Martínez Lagares durante cincuenta años. Menos mal que las cosas comienzan a cambiar. El 4 de marzo de este año, las facultades de Educación y Humanidades coauspiciaron un acto oficial a la memoria de Antonia en el que se presentó el libro “Antonia, tu nombre es una historia” al que estuvo invitado y participó Antonio Cabán Vale, El Topo, autor de la célebre canción “Antonia”. Al fin comienza a tratarse con neutralidad y desapasionadamente la figura de Antonia Martínez Lagares; al fin comienza a valorarse lo que esta representa para la vida universitaria, los universitarios y para el país. Un caso excepcional en el que “justicia tardía sí es justicia”.

Otras columnas de Hiram Sánchez Martínez

sábado, 9 de mayo de 2020

De Supremo a Supremo

Todos sabemos por experiencia lo difícil que es lograr un consenso cuando del criterio de seres humanos en asuntos complejos se trata. Me siento más cómodo con el sentir de los puertorriqueños que con el de los nobles ingleses de hace varios siglos, escribe Hiram Sánchez Martínez

lunes, 20 de abril de 2020

Las víctimas también tienen derechos

Nos falta mucho para que los derechos de las víctimas y testigos del crimen sean plenamente reconocidos y puestos en vigor, afirma Hiram Sánchez

sábado, 11 de abril de 2020

La colonia y el Seguro Social suplementario

La decisión judicial del Primer Circuito de Boston sobre la extensión del programa federal del SSI (Social Security Income) a Puerto Rico ha quitado el issue del estatus político de la isla que el juez Gustavo Gelpí había colocado hábilmente sobre la mesa, dice Hiram Sánchez Martínez

💬Ver 0 comentarios