Ibrahim Pérez

Tribuna Invitada

Por Ibrahim Pérez
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Apagada la fecundidad puertorriqueña

En 1960, nuestra tasa de fecundidad era de 4.7 nacimientos durante la vida reproductiva de cada mujer. Desde entonces, igual que ha ocurrido en los demás países desarrollados del mundo, nuestra tasa de fecundidad se ha reducido progresivamente hasta rebasar el límite más bajo (2.1) necesario para mantener el reemplazo natural de nuestra población.

Nuestra tasa de fecundidad se redujo a 2.6 nacimientos por mujer en 1980 y a menos de 2.1 desde el 2001. Pero, peor aún, hemos descendido hasta la presente tasa de fecundidad de 1.1, la quinta más baja del planeta, detrás de Chipre, Taiwan, Corea del Sur y Andorra.

A los puertorriqueños se nos ha ido la mano en la magnitud de la reducción en nacimientos. Los mismos bajaron de 91,000 en 1947 a 59,000 en el año 2000, 32,000 menos cada año en un término de 53 años. Entre los años 2000 y 2018 registramos 38,000 nacimientos anuales menos (de 59,000 en 2000 a 21,000 en 2018). La reducción promedio anual durante esos primeros 18 años de este siglo 21 fue tres y media veces mayor que la ocurrida durante los 53 años entre 1947 y 2000.

Dos eventos han acelerado y amplificado la reducción en los años más recientes de la presente década: la masiva emigración causada por el huracán María en septiembre de 2017, y el establecimiento en Puerto Rico de un programa financiado por la Fundación CDC y conocido como Zika Contraceptive Access Network (Z-CAN) en el cual participaron voluntariamente sobre 27,000 mujeres puertorriqueñas en edad reproductiva, quienes accedieron al aplazamiento de sus embarazos. Ellas recibieron gratuitamente un método contraceptivo, principalmente un implante de un aditamento intrauterino reversible, entre mayo 2016 y septiembre 2017, con el fin de prevenir embarazos no deseados y reducir potenciales defectos congénitos durante el brote de zika (supuestamente el peor en todo Estados Unidos) y que nos afectó entre 2016 y 2017.

Examinemos los nacimientos ocurridos en tres periodos de tres años consecutivos (2010-2012, 2013-2015, 2016-2018). Los nacimientos vivos registrados fueron 122,290 entre 2010 y 2012. Luego hubo 102,314 entre 2012 y 2015 (-19,976), así como 74,212 entre 2016 y 2018 (-28,102). La cuantía de la reducción fue claramente mayor entre 2016 y 2018, los años de ocurrencia de los dos eventos indicados.

La demógrafa Judith Rodríguez ha indicado que nuestra reducción poblacional todavía no ha tocado fondo, que seguirá bajando hasta una población proyectada de 2,448,511 habitantes en el año 2040. Esa era la población de Puerto Rico a principios de la década de 1960.

Los países desarrollados han recurrido a la inmigración para reemplazar las pérdidas poblacionales que han sufrido tras décadas de un ininterrumpido decrecimiento biológico, ocurrido después de colocarse por debajo de la tasa de fecundidad mínima requerida para mantener sus poblaciones. Sin embargo, la inmigración se hatornado en una solución muy polémica, problemática ydifícil de aceptar por políticos y los ciudadanos en general.

Nuestra pérdida poblacional por decrecimiento natural biológico ha evolucionado por siete décadas para llegar a su peor momento, el presente, profundizada por los dos eventos mencionados. La tasa de fecundidad apagada o perdida será muy difícil de recuperar a corto y mediano plazo. Representa un reto mayúsculo que deberá contar con la participación de expertos que presenten estrategias para aumentar la procreación, pero que puedan ser implantadas ininterrumpidamente a largo plazo.

En ruta hacia un mejor futuro, será absolutamente imprescindible que las parejas sean incentivadas a procrear más, y que cuidemos, protejamos y guiemos mucho mejor a cada uno de esos niños que nacerán en nuestra bendita tierra.

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