Raúl Gaya

Tribuna Invitada

Por Raúl Gaya
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A prepararnos para lo peor

Quizás el problema más serio en situaciones como la posibilidad de que un huracán nos toque es confiarnos demasiado o tener “sobreconfianza”.

Debemos de esperar lo mejor, pero prepararnos para lo peor. Así evitamos lamentos como los que hemos escuchado de la reciente experiencia con el huracán Harvey en Houston, según surge de los comentarios de las entrevistas de los ciudadanos afectados, como por ejemplo: "sabía que venía, pero no esperabamos esto" o "si hubieramos tenido idea de la gravedad, nos hubieramos preparado mejor".

El caso del huracán Irma es un fenomeno de categoría 4 que ya se ha indicado que nos puede afectar en toda o alguna intensidad.

Hay que preparse para efectos de lluvias, marejadas, vientos de fuerza huracanada, inundaciones, escasez de alimentos, y servicios esenciales como lo son: el agua potable, la disfunción del sistema eléctrico, recogido de basura, problemas de comunicación y servicios de salud, entre otros.

Entre los preparativos sugeridos están echarle gasolina al automovil, surtirse de agua y de alimentos enlatados, tener efectos de primeros auxilios y luces de batería.

También se deben desconectar los equipos eléctricos (durante el mal tiempo) pues los golpes de voltaje los destruyen.

Las carreteras no se deben de transitar durante ni immediatamente después del huracán porque no se conoce el estado que quedan por los efectos del fuerte ciclón.

Lo más importante es proteger la vida de los seres queridos, la familia, los envejecientes y los niños.

Aparte de los posibles problemas de respuesta está el estado de la infraestructura de Puerto Rico que no está en su mejor momento. 

Por eso, es importante la paciencia y acordarse que los sistemas de respuesta immediata ya están sobrecargados con la respuesta del huracán Harvey. Y, por supuesto, hace falta mucha oración para que lo mejor pase.

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