Marlyn Rodríguez Fernández

Tribuna invitada

Por Marlyn Rodríguez Fernández
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A proteger las Montessori

Como una combinación perfecta, María Montessori observó, estudió y trabajó con el niño. Como resultado hoy día existe la educación Montessori, de probada efectividad que trasciende el tiempo, la geografía y las costumbres.

En Puerto Rico, el colectivo de la Nueva Escuela Juan Ponce de León en Guaynabo, observó, estudió y trabajó para ofrecerles a sus hijos la mejor educación del mundo. Así llega por primera vez la educación Montessori al sistema de enseñanza público del país. 

Durante los siguientes 25 años, comenzó el proceso de transformación de 20 escuelas. Se mantenían como “proyecto innovador” bajo la Unidad de Escuelas Especializadas, pero esto no proveía para el crecimiento, desarrollo e implementación de la educación Montessori. Fueron años de lucha, de intentar “encajar” en unos parámetros diferentes, un currículo distinto y metodologías diametralmente opuestas que imposibilitaban alcanzar la calidad de la educación a la que deben aspirar nuestras escuelas.

Acompañados de las comunidades que saben lo que es una educación de excelencia, y como el árbol firme que supera todas sus vicisitudes, el proyecto de escuelas públicas Montessori, crece y se fortalece desde su raíz hacia la copa. Nace y crece desde la base, desde las comunidades a las que le sirve. 

Son estas comunidades las que junto al Instituto Nueva Escuela (INE) se organizaron para institucionalizar las escuelas Montessori en el sistema de educación público del país. Así trabajaron por aproximadamente dos años, hasta que finalmente se crea la Secretaría Auxiliar de Educación Montessori (SAEM). La tarea fue ardua, pero gratificante. Bajo el primer año de la creación de SAEM, nacieron y se transformaron 23 nuevas escuelas que sirven en comunidades que están bajo el nivel de pobreza. 

Hoy día celebramos una cultura de paz; sin incidentes graves de violencia, la participación activa de las familias, el 100% de retención escolar y, aunque no es nuestra finalidad, la noticia del desempeño sobresaliente de nuestros estudiantes en los resultados de las pruebas estandarizadas. 

A partir del nacimiento de SAEM y gracias al apoyo del tercer sector, a través del INE, las fundaciones que apoyan la gestión del INE y con la asignación anual que realiza la legislatura, el proyecto se solidificó. 

Por primera vez el INE contrató asistentes para todos los ambientes Montessori (aprox. 200 empleos todos los años en comunidades bajo nivel de pobreza). Se compraron los materiales Montessori y anaqueles necesarios. Anualmente certifican los/las guías Montessori en todas las etapas del desarrollo. SAEM e INE pudieron proveer mentoría y acompañamiento en la transformación escolar y social de las 44 comunidades. 

El INE es la única entidad certificada y acreditada en Puerto Rico en la educación Montessori. Es por esta razón que SAEM y las 44 escuelas trabajamos mano a mano con la institución sin fines de lucro. Su compromiso es con la excelencia académica, la transformación escolar y el trabajo con las familias.

Ante mi renuncia a SAEM, las comunidades se cuestionan si el proyecto está en peligro y cuáles son los planes del Departamento, esto es así ya que se nombró de forma interina a una persona que no tiene las competencias, ni el conocimiento en metodología, ni las calificaciones en Montessori. Lo preocupante de esta acción se debe a que actualmente en SAEM hay personal cualificado y certificado en Montessori con la experiencia necesaria para darle continuidad a la transformación escolar por la cual hemos trabajado incansablemente. En la comunicación que hizo la Dra. Julia Keleher en referencia a este nombramiento establece que “está haciendo esfuerzo por superar la cultura de simpatías e ir moviendo al Departamento hacia una cultura que basa las decisiones gerenciales en criterios de competencias y calificaciones”, pero las acciones la contradicen. De ser cierta la buena voluntad de la Secretaria no se entiende el nombramiento de un funcionario que desconoce las particularidades de SAEM. 

Antes de despedirme de esta etapa de mi servicio al Departamento y al país, reconozco que aún hay aspectos que mejorar. Frente al tímido esfuerzo del Departamento en apoyar el proyecto, debemos proteger lo que funciona, evitar las amenazas a las que se expone cada cuatro años y evitar que se entorpezca o detenga un programa que le sirve bien a las comunidades, a los alumnos, al Departamento de Educación y al país. Es necesario respetar la voluntad de las comunidades que participan activamente en las decisiones de sus escuelas, asignar fondos a la Secretaría para que pueda operar y nombrar el personal en propiedad.

Por tal razón, necesito recalcar la importancia de que la persona que dirija SAEM tenga el conocimiento y las certificaciones en el sistema Montessori, goce de la confianza de la comunidad de escuelas públicas Montessori y fortalezca la alianza con el INE para poder continuar los trabajos de transformación que se han comenzado, sin intereses particulares políticos, de lucro o de privatización.

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