Irene Garzón Fernández

DE PRIMERA MANO

Por Irene Garzón Fernández
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A reducir la iluminación navideña

Insólito, increíble. Con estos adjetivos reaccionan personas del exterior — Estados Unidos, Suramérica y Europa— cuando se enteran de que, a estas alturas, más de la mitad de Puerto Rico sigue sin servicio de energía eléctrica tras el paso del huracán María, que azotó la Isla el 20 de septiembre pasado.

La recuperación va a paso de tortuga. Ha ido lenta, lentísima, ya que prácticamente se perdió el primer mes después del ciclón.

La falta de un plan maestro del gobierno y de un equipo gubernamental con experiencia real en manejo de emergencias multiplicó negativamente los efectos de la devastación causada por María.

El País tampoco ha tenido una respuesta suficientemente rápida y efectiva de parte de las autoridades federales en comparación con situaciones similares recientes, como los huracanes Harvey en Texas e Irma en Florida.

De esta acción retardada se hizo eco editorialmente esta semana el prestigioso diario español El País.

“La situación de Puerto Rico sigue siendo dramática. La isla no levanta cabeza y, si la reacción de EE UU fue tibia en el momento más intenso de la crisis que desencadenó el huracán María, ahora que ya ha pasado tiempo puede decirse que los boricuas han quedado abandonados a su suerte”, afirmó en el editorial El País.

Ya lo dijimos anteriormente, que la repetida frase de “Puerto Rico se levanta” no refleja la realidad diaria de centenares de miles de ciudadanos que carecen de los servicios básicos a los que tienen derecho, aparte de haber perdido viviendas y empleos, y sin perspectivas de solución.

Entrados en la temporada navideña, es necesario crear conciencia sobre la deseabilidad de reducir la iluminación de casas y comercios a niveles discretos. Hacerlo a la usanza tradicional representaría una bofetada para los miles y miles de ciudadanos que no cuentan con luz para alumbrarse en sus hogares esta Navidad y que, lamentablemente, podrían pasar todavía una larga temporada a oscuras.

Es por ello que exhortamos a ser prudentes en el consumo de energía eléctrica, y también de agua, en estos tiempos de escasez. Menor consumo de parte de quienes tienen los servicios restablecidos ayudará a preservarlos y permitirá a las brigadas de trabajadores que laboran en el esfuerzo de restablecimiento seguir ampliando el radio de recuperación.

El ejemplo tiene que comenzar por casa.

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