Ignacio Álvarez

Punto de Vista

Por Ignacio Álvarez
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A retener nuestro talento

La retención de nuestro talento laboral es uno de los principales retos que enfrenta Puerto Rico. Esto se ha complicado ante los cambios demográficos que el país ha experimentado, así como las expectativas y necesidades de las nuevas generaciones de trabajadores.

Puerto Rico cuenta con una gran base de talento. Compañías del mundo entero visitan nuestras universidades para reclutar graduados en ingeniería, educación, finanzas, enfermería, medicina y otras áreas en las que también existen grandes oportunidades a nivel local. Si queremos aumentar nuestra productividad y competitividad, tenemos que retener a esos jóvenes y brindarles oportunidades para que permanezcan en la fuerza laboral. Nuestra tasa de participación laboral es de alrededor de 42%, muy por debajo de los Estados Unidos y países vecinos, como la República Dominicana.

Más allá del salario y los beneficios, los jóvenes buscan lugares de empleo que los reten profesionalmente y que los hagan sentir que, con su trabajo, están haciendo algo más grande que ellos, que están ayudando a su comunidad, a su país y al mundo.

Es por esto que las empresas tienen que ser cada vez más creativas para atender las expectativas de los empleados “millennials” y de la “generación Z” (aquellos nacidos luego de 1997), sin desatender las necesidades de las generaciones anteriores. En el caso de Popular, un 45% del total de nuestros empleados son “millennials” y su aportación es invaluable para nuestra evolución como institución.

Ante el alza en la emigración y el envejecimiento de nuestra población - para 2040, tres de cada 10 personas (30%) tendrán 65 años o más - es imperativo que continuemos desarrollando estrategias innovadoras que alienten a nuestros trabajadores a permanecer en la isla aportando a nuestra economía.

Por ejemplo, el readiestramiento constante que permita a los empleados ejecutar diferentes funciones es muy efectivo para desafiar las capacidades y crear nuevas oportunidades de crecimiento profesional.

Recientemente tuvimos la visita de expertos de Singapur que compartieron con representantes de diversos sectores en Puerto Rico el concepto de “aprendizaje de por vida”, que ha sido una pieza clave en el crecimiento económico de ese país asiático. Este plantea que la educación es un proceso continuo y no algo que termina con un grado universitario. Así, no importa las circunstancias que puedan surgir, el trabajador siempre podrá ajustarse a las necesidades cambiantes del mercado laboral.

Ofrecer beneficios innovadores y a tono con la realidad actual también puede hacernos más competitivos a nivel global. Por ejemplo, en Popular contamos con licencias de maternidad extendida y de paternidad que aportan positivamente al balance entre el trabajo y la familia. De igual forma, hemos visto un incremento en otro tipo de licencias como horario flexible y trabajo desde el hogar. Las licencias pararealizar trabajo voluntario, que van de la mano con nuestros programas de responsabilidad social, sirven para conectar con la comunidad y lograr impactos positivos al bien común. Además, fomentamos el deporte como medio paliativo para canalizar el estrés, a través de ligas y gimnasios, en combinación con la salud preventiva a través de un centro de bienestar.

Establecer colaboraciones innovadoras entre el sector privado y la academia, no solo a nivel universitario sino también escolar, también es imperativo para asegurar que las destrezas que se están enfatizando están alineadas con las necesidades de los patronos y, a la vez, presentar a los jóvenes desde temprano todas las oportunidades que existen para ellos en el mercado laboral local.

Este verano tuvimos un grupo de 100 estudiantes de universidades tanto de Puerto Rico como de Estados Unidos que tuvieron su primera experiencia de trabajo. Por medio de esta, pudieron experimentar las distintas áreas para las que el banco necesita talento, desde ingenieros de sistemas de información hasta abogados expertos en diversos tipos de regulaciones.

Puerto Rico tiene mucho que ofrecerles a nuestros jóvenes para que tengan un futuro próspero en nuestra isla. Es nuestra responsabilidad empresarial asegurarnos que estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para empoderar al talento con el que contamos y lograr el futuro económico al que todos aspiramos.

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