Maite I. Negrón Cabiya

Tribuna Invitada

Por Maite I. Negrón Cabiya
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A revisar las coordenadas de tus pensamientos

Luego de unas semanas intensas de seguirle la trayectoria a fenómenos atmosféricos que sin duda han trastocado nuestra realidad, es hora de tomar el control de nuestros pensamientos. Ante un nuevo panorama, sin electricidad, sin agua, sin árboles, sin internet, sin clases ni trabajo, nos queda reinventarnos. La actitud que asumamos será clave.

Así como el huracán nos llevó muchos árboles de raíz, vayamos entonces a la raíz de nuestros pensamientos. De ahí, surgirán nuestras emociones y acciones. Uno de los modelos psicológicos más utilizados a nivel mundial es el cognitivo conductual. El mismo establece en términos generales que la forma en que percibimos e interpretamos el mundo y lo que nos ocurre (los pensamientos) será lo que determinará cómo nos sentiremos y qué haremos.

Pongamos un ejemplo para comprender esta idea. “Lo perdí todo”. “Sin luz no se puede hacer nada”.

Después de eventos de tanta destrucción es normal que los primeros días enfrentemos un estado similar al “shock” y pesimismo. Sin embargo, en la medida en que se mantiene un pensamiento catastrófico, se experimentará mayor ansiedad, tristeza y desesperanza. A nivel conductual, este pensamiento y las emociones que provoca puede verse reflejado en lo que se hace y lo que se deja de hacer.

La raíz es el pensamiento. Si se reta y se modifica es más probable comenzar a sentir mayor esperanza, ánimo y entusiasmo para llevar a cabo las acciones que corresponden en momentos como el que atravesamos.

Un ejemplo de cómo puedo comenzar a retar el pensamiento sería: “Perdí mi techo y los enseres. Pude salvar muchas cosas que al estar en cajas no se mojaron. Tengo vida y salud para salir de ésta junto a mi familia. Aunque será difícil, lo lograremos…No es fácil estar sin electricidad, pero puedo aprovechar la luz del día para hacer cosas en la casa y resolver junto a los vecinos para cocinar, juntar los niños para que jueguen y hacer los ajustes necesarios para salir adelante”.

El suceso es el mismo. Pero, el pensamiento y la forma en que se asume es distinto. De modo que, síguele la trayectoria a tus pensamientos. A María no pudimos cambiarla de ruta, porque en definitiva siempre hay cosas que no podemos controlar, pero a nuestros pensamientos sí podemos darle ese “virazón” necesario para alejarnos del pesimismo y la amargura y acercarnos más a la construcción de adentro hacia afuera.

Se trata de fortalecer nuestro interior, dejar florecer nuestras capacidades para de ese modo enfrentarnos de una forma más positiva a la nueva realidad que vivimos al mismo tiempo que visualizamos y construimos un nuevo amanecer.

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