Gustavo Vélez

Tribuna Invitada

Por Gustavo Vélez
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Argentina, Grecia y Puerto Rico

Argentina, Grecia y Puerto Rico, en sus respectivos contextos, representan tres casos de estudio de cómo una mala gestión gubernamental y económica, pueden desembocar en crisis de magnitudes gigantescas.

Lo interesante de los tres casos que analizo en este artículo, es que tanto Argentina como Grecia, luego de implementar fuertes medidas de ajuste y austeridad, han podido encaminar la salida a sus respectivas crisis, mientras en Puerto Rico todavía parecemos estar atascados en el problema.

Argentina

La crisis argentina tuvo su origen en las políticas macroeconómicas instauradas por el presidente Carlos Menem (1989 - 1999). La política de fijar el valor del peso argentino al mismo valor del dólar estadounidense, (una especie de cambio fijo), provocó un aumento dramático en las importaciones y una salida de dólares.

Ante la percepción de que Argentina incumpliría con su deuda, comenzó una fuga de capital, que fue el detonante de la crisis, junto con una corrida bancaria. El estallido social, provocado por el llamado “corralito” o congelamiento de los ahorros de los ciudadanos, creó unas condiciones de total ingobernabilidad.

En medio del caos político y social, Argentina se declaró insolvente y anunció que suspendería el pago de su deuda externa. Para lidiar con la crisis en 2002, se eliminó el régimen de convertibilidad monetaria y los balances bancarios se convirtieron a pesos argentinos, provocando una masiva devaluación, lo que resultó más adelante en un aumento en la inflación, así como en un incremento en el nivel de desempleo.

La receta para salir de la crisis, incluyó un plan para mejorar la recaudación de impuestos y una reorganización del gasto público. Esencialmente, la política económica se centró en una reactivación agresiva del modelo productivo del país, el control de gastos y la sustitución de importaciones.

Con la llegada de Mauricio Macri al poder en 2015 y su programa económico, los mercados de capital le dieron un voto de confianza que le permitió a su gobierno colocar bonos de largo plazo por $33,000 millones en junio de 2017. Macri logró acuerdos con tenedores de la deuda argentina que no habían aceptado la reestructuración de la deuda luego de la crisis al pagar $9,300 millones.

Grecia

En 2009, explotó la crisis de la deuda de Grecia, un miembro de la Comunidad Económica Europea (CEE) y que en 2004 había sido el país sede de las Olimpiadas. Problemas estructurales, una profunda recesión y una pobre gestión gubernamental llevaron al país helénico a los impagos sobre su deuda valorada en 240,000 millones de euros.

A principios del año 2000, bancos de inversiones de Estados Unidos asistieron a Grecia a realizar transacciones financieras complejas que le permitieron ocultar miles de millones de su verdadera deuda, antes de ingresar a la CEE.

En abril de 2010, en medio de las especulaciones sobre la capacidad de Grecia de pagar su deuda, las agencias de crédito degradaron a rango especulativo su deuda. Esto le impidió poder seguir financiado sus déficits y emitir nueva deuda, lo que provocó una fuerte crisis en toda la Eurozona.

El gobierno griego solicitó un rescate financiero a las autoridades de la Eurozona, que para evitar una crisis mayor, junto al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), extendieron a Grecia un rescate valorado en 110,000 millones de euros.

A partir de ese momento, el país europeo ha estado sometido a un severo programa de ajuste macroeconómico y fiscal supervisado por la Troika. La Troika está compuesta por el FMI, el BCE y la Comisión Europea. Luego de profundas medidas de austeridad y sacrificios por parte de la población, Grecia gradualmente está dando pasos afirmativos para salir de su crisis.

En febrero, la agencia crediticia Fitch elevó la clasificación de la deuda soberana de Grecia de B- a B, con perspectiva estable. S&P, la otra agencia crediticia, también elevó la categoría de la deuda griega de B- a B.

Puerto Rico

Mientras Argentina y Grecia han logrado salir gradualmente de sus respectivas crisis implementando estrategias correctas, Puerto Rico continúa estancado en una profunda crisis estructural y ahora formalmente dentro de un proceso de quiebra. Luego de dos décadas de malos manejos fiscales y de endeudamiento excesivo, que precipitó la creación de una Junta de Supervisión Fiscal (JSF), ahora es que se comienzan a implementar las reformas necesarias.

La JSF, con la presión del Congreso, está forzando reformas y medidas impopulares pero necesarias para devolver a Puerto Rico al camino de la estabilidad fiscal y económica. Debido a que por mucho tiempo los gobiernos de turno decidieron posponer las decisiones correctas, ahora en el corto plazo dolerán mucho más que si se hubieran tomado antes.

Debemos estar vigilantes y enfocados en la esencia de las modificaciones propuestas, que buscan cambiar los viejos modelos económicos y de gobierno, que al fracasar nos han limitado la capacidad de crecimiento. No se trata de si la JSF es mala o buena, o de qué partido seamos, sino de cómo podemos crecernos como pueblo en el momento más crucial de nuestra historia.

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