Adrianne G. Tossas Cavalliery
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Arte y naturaleza

Las pinturas rupestres de animales confeccionadas por nuestros ancestros de la era paleolítica nos recuerdan que desde tiempos prehistóricos nuestra especie depende de los recursos naturales para sobrevivir.

Junto a la evolución humana, han surgido diferentes formas de expresión artística que interpretan esa conexión vital. Sin embargo, la relación de arte y naturaleza se vuelve más importante hoy, cuando el desarrollo urbano nos obliga a pasar más tiempo en entornos artificiales.

Representar elementos naturales, o simplemente estar en contacto con la biodiversidad, nos transporta a nuestros orígenes primitivos, cuando éramos silvestres y libres. Por extensión, se convierten en medios para liberar la fatiga mental, el estrés o la ansiedad relacionados a la rigurosidad de las responsabilidades de la vida moderna.

Por todas estas razones, fue una maravillosa experiencia celebrar un evento de educación ambiental en el Museo de Arte de Ponce el último domingo de mayo. Ese día tuve el privilegio de dirigir un recorrido a través de su colección de obras permanentes para presentar temas de conservación, ecología y sostenibilidad. Apreciamos detalles de pinturas y vasijas que presentaban paisajes naturales, deteniéndonos para dialogar sobre las amenazas a la protección de la avifauna y el medioambiente, como parte del Festival de las Aves Endémicas del Caribe.

Aunque las obras del museo se alejan mucho de aquellas expresiones artísticas ancestrales en cuevas, también nos hacen mirar al pasado, dirigiéndonos hacia nuestras raíces humanas, y en especial, provocando estados de ánimo placenteros. De igual forma, cualquier actividad que promueva el arte y la conservación natural ayuda a mejorar la calidad de vida de la sociedad debido a las grandes necesidades existentes de atención a la salud emocional.

Así que la recomendación es, ponerse a pintar, escribir canciones o declamar poemas de la naturaleza porque, como me decía un amigo, disfrutar de las bellezas naturales al aire libre es mejor que ir a terapia.

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