Eduardo Regis

Punto de vista

Por Eduardo Regis
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Atemperarnos a una nueva realidad

El paso a filo por Puerto Rico del huracán Dorian nos recuerda nuevamente que vivimos en una nueva realidad que no queremos aceptar. El mar sube. El calor aumenta. La lluvia es más errática, fuerte y frecuente. Esto seguirá ocurriendo e incluso incrementará. Ningún pueblo puede sobrevivir ignorando los hechos. Puerto Rico tiene que aprender a vivir preparado para eventos naturales 24/7. 

Además de tener sus planes de seguridad personal y familiar, visualice si vive en propiedades y comunidades seguras y resilientes. No solo es que su casa y negocio aguanten algún embate, es que continúen siendo habitables y operacionales. Si la condición natural cambia, ¿no hace sentido que nuestras vidas se atemperen a esos cambios? ¿Qué esperamos? 

Sí, todos decimos que estamos mejor preparados tras los huracanes del 2017. Pero en el fondo sabemos que no es suficiente. Los toldos azules permanecen y no hay voluntad para reubicarse a un lugar más seguro o reconocer que la mayoría de las edificaciones verdaderamente están mal construidas y no aguantarían las reparaciones necesarias de acuerdo con el código de construcción.

Una inyección a la industria de la construcción es vital para el desarrollo económico en este momento. Frustra y desespera que a dos años del 2017 aún no se esté claro cómo se propone invertir. (Por favor, no llame para buscar el “plan tal” en la tal página de Internet).

Hablamos de fondos federales más como oportunidades económicas que como oportunidades para mejorar nuestra calidad de vida. Cada agencia gubernamental aparenta correr con sus propios planes, sin un mapa de ruta común. No se percibe relación entre los planes de redesarrollo de Vivienda y los planes de reubicación en lugares de alto riesgo. Tampoco entre los mapas revisados de FEMA y los mapas de zonificación ahora propuestos por la Junta de Planificación. 

Pasa el tiempo y temo que acabaremos reconstruyendo algo que nunca debió repararse en lugares donde nunca se debió construir. Temo que seguiremos construyendo con los mismos patrones que hoy sabemos que crearon muchos de los problemas sufridos, quedando al final igual de vulnerables que antes.

Exhorto al sector privado e institucional a que oriente al gobierno para tomar las mejores medidas de resiliencia que nos permitan vivir tranquilos ante nuestra realidad.

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